Saliendo de la Oscuridad, por Stela

martes, 14 de septiembre de 2010

Cap. 23 ¿Por qué no me lo dijiste?

Cuando entré en casa todo estaba en silencio. Por un momento pensé que no había nadie pero la voz de mi madre me indicó lo contrario.

- Scarlet, ¿podemos hablar?


Me dirigí al salón con cautela. Yo había venido con la idea de hablar con ella para saber los motivos por los que me había estado ocultando que salía con mi profesor pero, al parecer, ella tenía algo importante que decirme.


- ¿Hay algún problema? – le pregunté cuando me senté en la butaca, en frente de ella.


- Bueno, problema no, pero hay algo que quiero contarte, aunque creo que lo sabes.


Esperé a que continuara. Si estaba hablando de lo que yo pensaba, ¿por qué estaba tan nerviosa?
- Desde que tu padre y yo nos… separamos, no sé si te habrás dado cuenta, pero me he sentido un poco sola y bueno, no quiero estar así siempre y pensé en rehacer mi vida.


- ¿Rehacer tu vida? ¿Tan pronto? Lo hubiera entendido si hubiera pasado más tiempo. ¡Os divorciasteis prácticamente ayer! De todas formas, después del accidente… ¿De verdad crees que alguno de nosotros tres podremos rehacer nuestras vidas después del accidente? A veces parece que no te importa nada.


Me arrepentí de estas palabras nada más pronunciarlas. Sobre todo de la última frase. Pude apreciar como se le descomponía el rostro.


- Lo siento, no debí ser tan brusca.- me apresuré a decir. – Lo último lo he dicho sin pensar, lo siento.

- Pero no lo primero… - susurró para que no lo oyera, pero si lo hice, aunque no dije nada. – Tranquila, se que ha sido muy duro para ti también…

Recordé las muchas veces que me había pasado encerrada en mi cuarto, llorando y echándome la culpa de todo. También recordé las otras muchas veces que ella había venido a consolarme y repetirme que yo no era la culpable.


- ¿Y quién ha tenido la culpa entonces?- le preguntaba. – Si no hubiera insistido tanto… - y me echaba otra vez a llorar.

- Son cosas de la vida que uno no puede evitar – me respondía, aunque podía notar la perdida y el dolor en su voz. No puedo soportar verte así, cielo…


Nos quedamos en silencio durante un rato. Me devané los sesos intentando buscar algo que decir pero no se me ocurría nada. Lo peor de todo era que no era un silencio normal y corriente, sino un silencio incomodo, de esos en los que hay que decir algo pero no sabes qué.


- Entonces… creo que lo sabes – dijo de repente casi en un susurro.


- Si te refieres a lo de rehacer tu vida, si – le contesté.


- ¿Y cómo lo supiste? – me preguntó con curiosidad.


- ¿Te acuerdas de ese día que te dije que iba a ir a dar una vuelta con David y tú me dijiste que tu ibas a salir con tu amiga Rachel?

- Si, me acuerdo.

- Pues David y yo os vimos en la cafetería del centro comercial… besándoos.

- Ah… - se limitó a decir.

- Si… ah… - susurré.

Se produjo otro silencio, pero este fue aún más incomodo que le anterior. Aunque no duró tanto.

- Siento que te enteraras de esa manera…


Yo también, pensé.

- ¿Por qué no me lo dijiste? – le pregunté.


- Bueno, hay ciertas cosas por las que hay que esperar el momento y la forma adecuados para contarlas. Aunque está no es la mejor forma para hacerlo. Quería contártelo pero no sabía ni cómo ni cuándo.


- En vez de decirme que ibas a dar una vuelta con Rachel, podrías haberme dicho que ibas a salir con él. No sé como hubiera reaccionado, pero seguramente mejor que antes.


- Puede que hubiera sido lo mejor.

- ¿Lo sabe alguien más? ¿Papá…?


- No, no se lo he contado.


- ¿Y piensas hacerlo?

- No lo sé. Puede que cuando te lleve a Jacksonville.


- De acuerdo.


Me levanté para subir a hacer los deberes. Cuando estaba a la mitad de las escaleras, se me ocurrió algo.

- Ah, ¿va a venir a casa? Para hacerlo oficial o yo qué sé.

- Viene a cenar mañana – me respondió.

Cenar. Mañana. Genial…


-------------------------------------------------------------------------------------------------

¡Espero que os haya gustado!

Bueno, bueno, bueno. Ya ha llegado septiembre, lo que significa que el calor se va (¡bieeeeeeeen!, las vacaciones se acaban y se empieza el curso. Estaba deseando que terminara el curso porque (1) ODIO el sofocante calor veraniego y (2) ¡porque me aburro! Si, habéis oído bien, me aburro. Creedme, no se cuantas vacaciones de verano tendréis al otro lado de charco (frase de Majo, :)) pero aquí nos dan 3 meses, eso sin contar la Navidad, la Semana Santa, los festivos, etc. Y claro, 3 meses son mucho tiempo libre y una (yo) acaba deseando que llegue el frío, los amigos, las clases y demás. ¡Y mi deseo se ha cumplido! Pero tiene su lado malo: menos tiempo para escribir y publicar. Seguramente ya os habréis dado cuenta ya que entre estas últimas entradas ha pasado más tiempo que habitualmente. Os informo que el panorama seguira mas o menos asi. Intentaré publicar en Blogger (ya que tambien tengo que publicar en el otro blog) una vez por semana como mínimo. Pero estoy no os lo aseguro al cien por cien. Asi que, chic@s: paciencia. Espero que me comprendais.

Y bueno, después de soltar todo este rollo...

¡Comentad!

Besos,

Stela

viernes, 3 de septiembre de 2010

Cap. 22 Suerte

- En serio, no sé cómo he podido estar tan ciega – me repitió Nicole varias veces ese mismo día.

- Bueno, en cierto modo te comprendo. Siempre te había gustado Jason y que justo cuando por fin sales con él te digan que te está engañando…


- Ya, pero si me lo dices tú… no debí haber desconfiado de ti.

- ¿Te das cuenta de qué todo el instituto ha oído tus gritos? – me preguntó David que hasta ahora se había mantenido callado.

- Bah – respondí con indiferencia. – Me da igual, los gritos han ido para Jason. Se reirán de él porque le ha gritado una chica delante de todos, no de mí.

- Bien pensado – dijo. Y, luego, con una gran sonrisa, añadió - ¿Todavía quieres que le dé la lección?

Me reí.

- Ojala, pero creo que con lo de hoy habrá tenido bastante. Además, no quiero que me detengan por maltrato escolar.


Nos reímos los dos a la vez y me pasó el brazo por los hombros.


Nicole nos miró preocupada.


- ¿De qué habláis? ¡¿Te han detenido?! – preguntó alarmada. Esta Nicole…, pensé, tan exagerada como siempre.

- No, tranquila, no te preocupes, son cosas nuestras.

- Ah – nos miró extrañada y un instante después sacudió la cabeza.


En ese momento nos cruzamos con el señor Johnson, el profesor de francés. Cuando me vio me dirigió una sonrisa y un “hola” demasiado alegre. Yo me limite a mirarle con cara de pocos amigos pero debía de estar tan feliz que o no se dio cuenta o no le importó.


Los que si se dieron cuenta fueron Nicole y David.

- ¿Todavía no te lo ha dicho tu madre? – me preguntó David.

- No – respondí molesta – todavía no.


- ¿Qué ha pasado? – preguntó Nicole.


- Suspendí un examen de francés hace poco y el señor Johnson me dijo que quería hablar con mis padres para…


Seguí contándole la historia de camino al aparcamiento, hasta que (como siempre) me interrumpió. Estábamos parados delante del coche de David apuntó de meternos el y yo.

- Oh, me parece que me lo vas a tener que seguir contando luego, normalmente el que me lleva es Jason…


- Si quieres que te lleve a ti también no hay ningún problema – sugirió David.

- ¿En serio?


- Claro, siempre y cuando tú casa este antes que la de Scarlet…


- Entonces sí, gracias.


- Bueno a lo que iba – y terminé de contarle la historia.


- ¿Estás segura de qué era tu madre? – me preguntó Nicole al rato sobre lo que David y yo habíamos visto en el centro comercial.


- Claro que era ella, estoy completamente segura. Además, cuando volví a casa le solté alguna indirecta y deberías haber visto la cara que puso. ¿No has visto como ha reaccionado el señor Johnson al verme?

Se quedó pensativa un buen rato.

- ¿Por qué no pruebas a decírselo directamente? Sin rodeos. Pero que no parezca que estés muy enfadada, solo un poco molesta – propuso de repente.

- Mas bien muy molesta.

- Pero, ¿Estás “muy” molesta porque no te lo ha dicho? ¿O porque sale con otro hombre que no es tu padre? – preguntó con intención.

Esta vez fui yo la que se quedo pensativa.

La verdad es que no me había parado a pensarlo. Me molestaba que no me lo hubiera contado, pero, ¿influía más el hecho de que no estuviera con mi padre? Medité sobre ello el resto del trayecto que transcurrió silencioso, extrañamente silencioso.

- Si, ¿verdad? – preguntó Nicole cuando estuvimos en frente de su casa.

Asentí.

- Intentaré hablar con ella – decidí finalmente.

- Que tengas suerte.

- Te ha dado en que pensar, ¿no? – me preguntó David un vez que el coche se puso en marcha otra vez.

- Mucho.

Cuando llegamos a mi casa me limité a besarle y a salir del coche, tenía cosas que hacer esta tarde.

- Suerte – oí lejanamente que me decía antes de que la puerta se cerrara. Pero mi mente no estaba prestando atención, intentaba concentrarse en como preguntarle a mi madre sobre lo del señor Johnson y ella.


-------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que os haya gustado.

Se qué ultimamente estoy tardando mas en publicar pero es que tengo en mente nuevas ideas para la historia y tengo que organizarlas bien. Espero que me comprendáis.

No olvideis votarme, :)

¡Comentad! ¡Necesito vuestras opiniones!

Besos,

Stela

lunes, 30 de agosto de 2010

¡¡Votadme!!

¡Hola chicas!

Estoy participando en el concurso de blogs eslamoda.com y me gustaria que me votarais. (por favoooor)

Para votarme tenéis que pinchar el link que viene a continuación, bajar hasta donde pone User Ratting y pinchar las estrellitas, nada más.

Este es el link:


http://www.eslamoda.com/users/stela



¡¡¡¡Votadme!!!!

Besos,

Stela

martes, 24 de agosto de 2010

Cap. 21 Claro que si

El resto de la semana pasó igual, sin cambios.

A pesar de la indirecta, mamá no me dijo nada sobre el tema.

Era viernes, hoy llevaría a cabo mi plan contra Jason.


- ¿Estás segura de que va a salir bien? – me preguntó David mientras salíamos del comedor.

- Confía en mí. Jason y Nicole no comparten clase ahora, por lo que él irá solo, y, sin Nicole, estoy segura de que se atreverá a decírmelo, ya verás.



Esperamos un poco a que apareciera Jason. En cuanto le vimos David se escondió detrás de una columna y yo comencé a caminar para cruzarme con Jason.

Fingí, como un día normal, pasar por su lado sin decirle nada ni mirarle ya que sabía que, aunque ya le había dejado algunas cosas claras, era capaz de hablarme para decirme lo que me había dicho las últimas veces.

- Hola, Scarlet – me saludo con ese tono que tanto odiaba y que tanto usaba últimamente.

Pasé de largo ignorándole pero me agarró del brazo.


- Normalmente cuando una persona saluda a otra esta le devuelve el saludo, ¿sabes? – me dijo burlonamente.


- Lo siento, no me había dado cuanta – dije con tono de disculpa.


Tenía que actuar como si él nunca me hubiera besado, como siempre, para que lo intentara otra vez.


- Bueno… veo que estás con David… - comenzó.


- Si, estamos saliendo.


- Nunca me ha gustado ese chico, parece tonto. No sé por qué me presenté el primer día.


El comentario me molesto de verdad, pero me controlé y le escuche como si nada.


- ¿Sabes lo que menos me gusta? – preguntó.

- No, ¿qué?


- Que te halla engatusado y que hallas estado tan ciega al no darte cuenta de que no es bueno para ti.


La única que había estado tan ciega había sido Nicole al haber empezado a salir con Jason. Me pregunté como la trataba cuando no había nadie a su alrededor.


- Entonces, ¿quién es bueno para mí? – le pregunté desafiante. Contrólate, Scarlet, me dije a mi misma.


- Yo, por supuesto – respondió como si fuera obvio. Si que tenía ego este chico. – Si me dieras una oportunidad podría demostrarlo.

- ¿Oportunidad? ¿Cómo?


- Así, por ejemplo – dicho esto puso sus manos en mis mejillas y se acercó para besarme y, justo cuando nuestros labios estaban a punto de tocarse le empuje con toda la fuerza que pude. Se echó para atrás por la fuerza de mi golpe y, también, porque no se lo esperaba en absoluto.


- ¡¿Es qué todavía no te ha quedado claro que no me gustas?! – le grité. En ese momento me dio igual que los compañeros que pasaban se pararan para ver qué pasaba. - ¿No te das cuenta de que este comportamiento tuyo que estas teniendo últimamente no te sirve para nada? ¿Qué no haces más que hacer daño a la gente? Siempre había pensado que eras un buen chico, ese amigo con el que puedes contar, pero veo que no. No sé qué te ha pasado para que tan repentinamente cambies así, para mal. ¡Ya no me gustas Jason! Como vuelvas a dirigirme la palabra te juro que lo pasaras mal, de verdad. Y deja a Nicole en paz, aunque no se dé cuenta de lo que pasa no haces más que hacerla daño.


Después de haberle soltado todo lo que me había guardado, me di la vuelta para irme y buscar a David. Había montado tal escándalo que prácticamente todo el instituto estaba a nuestro alrededor. No podía verle.

Jason se había quedado donde estaba, pasmado y nuestros compañeros, al verme venir me hicieron hueco, temerosos de que pusiera a gritar otra vez.

Cuando por fin pude salir de entre la multitud me paré en seco. Al lado de David se encontraba Nicole, lo había escuchado todo.


Vino hacia mí con cara de disculpa.


- De verdad, siento no haberte creído, siento haber estado tan ciega y no haberme dado cuenta de que Jason se había convertido en un idiota, de verdad que lo siento.

Se me quedó mirando cautelosa, a la espera de que dijera algo, pero no lo hice.


- ¿Me perdonas…?

Todavía estaba un poco enfadada con ella pero en el fondo era mi mejor amiga y me importaba. Desde siempre Nicole había estado loca por Jason y, cuando por fin había conseguido que él se fijara en ella, voy yo y la digo que no es bueno para ella. Me puse en su lugar y me di cuenta de que puede que a mí me hubiera pasado lo mismo.

Nicole seguía mirándome todavía.


- Claro que te perdono – la dije con una sonrisa.


Se abalanzó sobre mí y me abrazó.

- ¡Gracias!

Mientras abrazaba a Nicole vi como David me dirigía una sonrisa de victoria.


-------------------------------------------------------------------------------------------------

Bueno, espero que os haya gustado el desenlace.

Hacia tiempo que no publicaba.

No olvidéis comentar para darme vuestra opinión, me gustaria saber que os parace y si cambiariais algo o si tenéis dudas.

Besos,

Stela

jueves, 19 de agosto de 2010

Lo siento

Lo primero de todo, quiero pedir disculpas por haberme asusentado tanto tiempo y no haber podido publicar, he tenido un mes bastante ajetreado, espero que lo comprendáis.

El siguiente capitulo lo tengo a medias, por lo que publicaré pronto.

Besos,

Stela

lunes, 12 de julio de 2010

Cap. 20 Creo que deberías ver esto

- Entonces, ¿me estás diciendo que vas a hacer que Jason te bese otra vez mientras yo lo grabo para luego enseñárselo a Nicole? – me preguntó David mientras caminábamos por el centro comercial cogidos de la mano.

- Así es – respondí muy convencida. - ¿Se te ocurre algo mejor?

- Bueno, no me hace mucha gracia la idea de que beses a Jason… Yo mismo le podría dar una lección. No sé si sabes a qué me refiero – dijo con una sonrisa.


- Ya… yo también tengo ganas… - me mostré de acuerdo intentando no reírme. – Pero lo que yo digo es que justo cuando me vaya a besar, le aparto molesta para que quede claro que es él quien tiene la culpa de todo.

- Mientras no le beses…

- Tranquilo.


- ¿Y cuando piensas poner en marcha tu “magnífico plan"? – me preguntó burlonamente.

- No lo sé… ¿el viernes?

No me respondió, me giré para ver que le pasaba y vi como miraba sorprendido hacia la izquierda.


- Creo que deberías ver esto – me dijo señalando una de las cafeterías del centro.

Literalmente, la mandíbula se me cayó al suelo.


¡No me lo podía creer!


En la cafetería, sentados en una mesa y demasiado cerca, s encontraban mi madre y el señor Johnson. Hablaban con las cabezas juntas, cogidos de la mano y muy sonrientes. Hace mucho tiempo que no veía a mamá así.


El señor Johnson se giró en nuestra dirección. Rápidamente, nos aparté de su campo de visión, no quería que me vieran, no sabía de qué modo debería reaccionar. Por suerte, no nos vio.


- ¿Esa era tu madre, verdad? – me preguntó David.


- Si, con mi profesor de francés – añadí a regañadientes.


- ¡Buf! ¿Crees que llevan mucho tiempo saliendo?


- No lo sé… Espero que no… Aunque ayer, cuando volví a casa, estaban el señor Johnson y mi madre partiéndose de risa en el salón, y eso que se suponía que deberían haber estado hablando de mis notas.

- ¿Le vas a decir a tu madre que la has visto con él?


- No estoy segura. Prefiero esperar a que me lo diga ella. Quiero saber cuánto tiempo más va a estar ocultándolo.


- ¿Ocultándolo?

- Si, ayer me dijo que iba a salir con una amiga suya, Rachel, para dar una vuelta y eso, y mira con quién está. Está saliendo con otro hombre sin que haya pasado un mes desde que se divorció de mi padre, y no me lo ha dicho.


- No te ha sentado bien, ¿verdad?


No le respondí.


Claro que no me había sentado bien. No es que me hiciera mucha gracia que estuviera saliendo con otro hombre. Bueno, la verdad es que no me hacía mucha gracia que saliera con un hombre, pero, ¿Qué me mienta? Eso sí que no me había sentado bien…


Me volví a asomar.

Pude ver como se iban acercando más y más hasta que se besaron, se levantaron del sitio y se fueron.


Cuando David me dejó en casa, las luces del porche, ya estaban encendidas.

Tenía claro que no iba a soltarle que la había visto con su nuevo “novio” directamente, pero sí que soltaría alguna indirecta.

- Hola, Scarlet, ¿Te lo has pasado bien con David? – me preguntó en cuanto oyó como se cerraba la puerta.

- Si, por supuesto – la respondí. - ¿Y tú con Rachel? – la pregunté enfatizando la el nombre de su amiga.

Se quedó pensando, ¿pensando que mentira soltarme?


- Eh, si, estuvimos dando una vuelta por el centro comercial.


- David y yo también hemos estado por allí. ¿Sabes a quién hemos visto?


- No, ¿a quién? – preguntó con cautela.

- Al señor Johnson –solté y me dirigí a mi habitación.

Pude percibir como se le ponían los ojos como platos.


¿Habría pillado la indirecta? ¿Qué yo los había visto? Esperaba que sí.


Decidí ponerme a pensar en cómo pillar a Jason en vez de en el nuevo novio de mamá, no era muy agradable.


-------------------------------------------------------------------------------------------------

¡Espero que os haya gustado!

¡¡ESPAÑA GANÓ EL MUNDIAL AYER!! ¡Campeones del mundo! Eurocopa y después Mundial. Por aquí hay quién está demasiado contenta, XD.

¡No olvidéis comentar!

Besos,

Stela

sábado, 10 de julio de 2010

Cap. 19 ¡Eres un genio!

No sabía ni qué, ni cómo, pero algo tenía que hacer. Tenía una cosa clara, no iba a responder a ese mensaje.

Después de reenviarle el mensaje a David, estuvimos un rato más hablando sobre qué hacer, pero no se nos ocurrió nada. Planteé llamarla y decirla que se equivocaba, que era Jason, pero no estaba segura de que me escuchara. Si no lo hizo justo después de que Jason me besara, no lo iba a hacer ahora. Pero si le demostraba que Jason la estaba mintiendo… ¡Eso era!

Tenía prisa por contarle a David mi idea, así que no tarde en prepararme. Como estos últimos días, vino a buscarme en coche, por lo que tuve el tiempo suficiente para contárselo.

- ¿Y cuál es esa idea tan estupenda que tienes?

- Bueno, Nicole cree que yo soy la que está persiguiendo a Jason para que salgamos juntos, pero si le demuestro que es justo lo contrario, verá que Jason no le estaba diciendo la verdad – le expliqué.

- Mmm… no está mal. ¿Pero como piensas conseguirlo? ¿Provocando a Jason para que te pida salir mientras yo lo grabo con una cámara? – preguntó convencido de que era una tontería.

Me quedé pensando.

- ¡Eres un genio! – exclamé y le besé en la mejilla.
Se me quedó mirando confundido, al parecer no se esperaba que reaccionara de esa forma.


Me limité a sonreírle y él puso los ojos en blanco.


El resto del trayecto fue silencioso. Mientras el conducía, yo pensaba.



El día pasó igual que cualquier día normal y corriente exceptuando que Nicole ya no me ignoraba y se limitaba a fulminarme con la mirada. Yo no sé la devolvía e intentaba actuar con normalidad, como si no hubiera leído el mensaje.


Algo que no cambiaba eran las miraditas de Jason que me sonreía de lejos mientras Nicole no le miraba. También le ignoré.


- ¿Tienes libre mañana por la tarde? – me preguntó David antes de que me bajara del coche.

- Si, ¿por qué?


- Por si te apetece dar una vuelta por el centro comercial o algo, lo que quieras.

- ¡Claro! Estará bien. Así me distraigo un poco – le respondí alegremente.

- ¡Ah! Así que admites que te distraigo… - dijo riéndose.


Justo cuando iba a protestar se inclinó y me besó.

- Hasta mañana – me susurró al oído tras alejarse.

Me quedé sonriendo como una boba en la cera después de que se hubiera marchado hasta que me di cuenta de que alguién podría estar mirándome.



En cuanto crucé la puerta de casa empecé a oír la risa de mi madre junto con otra más. Parecía un hombre.

Me acerqué despacio al salón, no quería que supieran que había llegado.

Era el señor Johnson, ni siquiera sabía su nombre completo. Me sorprendí bastante por dos razones: (1) que él y mi madre estuvieran hablando como si se conocieran de toda la vida y riéndose a carcajada limpia y (2), que hubiera llegado tan pronto, daba la sensación de que llevaban un buen rato hablando.

Mi madre se giró hacia donde estaba escondida y me hizo un gesto para que pasase al salón.

- Hola, cielo – me saludó.


- Hola, mamá – miré a mi profesor. – Hola – le saludé tímidamente. Fuera del instituto me incomodaba hablar con los profesores a diferencia de dentro, donde no me cortaba ni un pelo.


- Veo que estás teniendo problemas a la hora de los exámenes de francés – dijo un poco decepcionada. Decepcionada, pero no enfadada. Suspiré en mi interior al ver que no se avecinaba ningún castigo.


- Sí, bueno, me cuesta concentrarme – me expliqué tímidamente.

- Ya, pues hay que buscar una solución a eso – dijo el señor Johnson.


Estuvimos, mas bien estuvieron, un rato más hablando sobre las distintas posibilidades que había para que me centrara en la asignatura. Al final llegaron a la conclusión de que lo mejor era que, cada vez que mis notas bajaran más de lo habitual, no podría tocar el coche. Genial. Lo que había temido. Intenté animarme pensando que me iba a ser fácil ya que solo habían bajado mis notas porque me había distraído, siempre se me había dado bien el francés, por mucho que lo odiara.



Después de que se fuera el señor Johnson seguí a mi madre hasta la cocina al fin de averiguar qué estaba pasando antes de que llegara.


- Bueno, ya has conocido a mi profesor de francés – dije fingiendo entusiasmo.


- Si, es bastante simpático – me respondió. Noté como se le iluminaban los ojos al hablar de él. Esto no era bueno.


- Os lo estabais pasando bien antes de que llegara, ¿no?

Vaciló.

- Sí, bueno… - se apresuró a cambiar de tema. – Ah, por cierto, mañana por la tarde voy a salir a dar una vuelta con Rachel.

Rachel y mi madre eran amigas desde la infancia. Inseparables. No podían estar más de dos días sin hablarse.

- Vale – le respondí. – Yo también voy a salir mañana.

- ¿Así? ¿Has solucionado las cosas con Nicole? – preguntó un poco más interesada.

- No… la verdad es que no – no sabía si contarle lo del mensaje. – Voy a salir con David.

- Me parece bien – dijo con una sonrisa. Se notaba que David le gustaba. Un punto a mi favor.


Esa noche no pude conciliar el sueño pensando en el señor Johnson y en cómo se le habían iluminado los ojos a mi madre al hablar de él. ¿Le gustaría a mi madre? No. Imposible. A mamá no le gustaban ese tipo de hombres. O, por lo menos, eso era lo que yo pensaba, más bien, lo que yo quería.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que os haya gustado.

Como siempre...

¡No olvidéis comentar!

Hoy no tengo mucho que decir :)

Besos,

Stela

martes, 6 de julio de 2010

Cap. 18 ¡Sal de mi vida!

Cuando llegué a casa saludé rápidamente a mi madre y me dirigí casi corriendo hacia las escaleras. Intentaba evitar a toda costa que se me escapara lo que me había dicho el profesor de francés.

Pero mi suerte no fue buena.

- Scarlet, ¿puedes venir un momento? – me llamó justo cuando yo estaba entrando en mi cuarto dispuesta a cerrar la puerta a toda prisa.


Asentí, aunque no lo vio y baje las escaleras con desgana.


- ¿Pasa algo? – inquirió. Por la forma en que lo dijo tuve claro que ya lo sabía, pero me hice la tonta.


- No, no pasa nada, ¿por qué? – pregunté intentando parecer confusa. Me sentí como una tonta. Estaba claro que lo sabía así que no valía la pena.


- Tu profesor de francés me ha llamado – me informó antes de que pudiera rectificar. - ¿Lo sabías?


- Bueno, algo me ha comentado… - respondí.

- Vale. No me ha dicho el motivo, pero más te vale que no sea nada malo, ¿entendido?

Asentí y me dirigí a mi cuarto. ¿Consideraría algo malo sacar un 4,6 en un examen? Era casi un cinco… Supuse que le supondría una decepción. Estaba acostumbrada a que sus hijos sacaran buenas notas y, cada vez que alguno bajara de un siete, aunque fuera un 6,9, le suponía una decepción.


Yo tenía una excusa, aunque hubiera preferido no tenerla. Desde el accidente, después de que saliera del hospital y de enterarme de que solo había sobrevivido yo, me derrumbé completamente. No tenía ganas de nada. Y eso había influido bastante en los estudios.


Mientras hacía los deberes, me llamó David, estuvimos un buen rato hablando de diferentes cosas.


- Yo lo llevo claro en biología, de los exámenes que hemos hecho este curso, he suspendido 5 – me contó un poco agobiado. – Voy a tener que ponerme las pilas.

Suspiré al acordarme de lo de francés.

- Pues yo lo llevo claro en francés. Desde que empezó el curso, no he hecho más que suspender y los trabajos de verano no los entregué… El señor Johnson quiere hablar con mis padres, bueno hablara con mi madre… Espero que no se lo tome muy mal…

- ¿Suspender? ¿Tú? La verdad es que no te veo suspendiendo un examen, parece que te tomas muy en serio los estudios – dijo sorprendido. – Se podría decir que es un cumplido – añadió.


Me reí.


- Y lo hago, siempre lo he hecho. En mi vida había suspendido un examen.


- ¿Y qué pasa ahora? ¿No será que yo te distraigo? – preguntó riéndose disimuladamente.


La respuesta de verdad no me gustaba, así que decidí seguir el juego.


- ¿Tú? ¿Distraerme a mí? Por favor…


- Que graciosa.


- No se… Últimamente, el francés me cuesta más.


Era una mentira pero no me apetecía meter en la conversación el tema del accidente. Ya había estado pensando en ello antes y había tenido suficiente.


Seguimos hablando durante un rato más.


Después de hacer todo los deberes, mientras seguía hablando con David, decidí encender mi portátil y mirar mi correo. Tenía un mensaje. Me sorprendí al ver quién me lo había enviado. Era de Nicole.


Y me sorprendí aún más cuando vi lo que ponía en el asunto: “¡Sal de mi vida!”.

Leí el mensaje dejando, como ruido de fondo, la voz de David.


Esto era lo que decía:


Mira, estoy harta de todo lo que estás haciendo, estoy harta de que pases de mí y, estoy harta, sobre todo, de que sigas persiguiendo a Jason como un perrito faldero para que salga contigo a pesar de que ahora, según me he enterado, estés saliendo con David.


Me estás haciendo la vida imposible a mí, pero no hace falta que se la hagas imposible a los demás también. Jason, David…

¿Hasta qué no consigas lo que quieres no te rendirás? ¿Es qué no te ha servido como lección haber matado a tu hermano solo por la tontería de ir a una fiesta?

Solo te voy a decir una cosa más: ¡Sal de mi vida!



Me quedé paralizada. Las lágrimas me nublaron la vista.

- No me lo puedo creer… - susurré lentamente y con la voz quebrada.

- ¿Perdona qué? – preguntó David. Había interrumpido lo que fuera que estuviera diciendo.


No le contesté, no me salían las palabras. El penúltimo párrafo era demasiado para mí. Últimamente había pensado más de lo recomendable en el accidente, pero había sabido controlarlo. Pero esto… esto era pasarse. Llevaba demasiado tiempo intentando mentalizarme de que yo no había tenido la culpa, tal y como me habían dicho mis familiares. Incluso Nicole me había repetido una y otra vez eso. ¿Y ahora? ¿Ahora me decía que era culpa mía?


De repente pase de la tristeza a la ira.

¿Y lo de Jason? Yo no estaba persiguiendo a Jason como un perrito faldero para que saliera conmigo. No estaba engañando a David, nunca lo haría. Estaba claro que Jason le había estado contando unas cuantas mentiras a Nicole.

Lo que más me enfadaba es que Nicole se creyera todo esto. Que pensara que no me importaba y que la haría una cosa así.


- ¿Scarlet? – llamó David esta vez con tono preocupado ya que me había quedado absolutamente callada. - ¿Estás bien?

- Si, si, es que estaba leyendo un mensaje de Nicole… - susurré.


- ¿De Nicole?


Asentí, pero al darme cuenta de que no podía verme ya que hablábamos por teléfono se lo confirmé con un simple “Si”.


- ¿Se ha dado cuenta de qué Jason es un estúpido y te ha pedido perdón por haber sido tan inocente y haber caído en sus redes? – preguntó bromeando.


- No, todo lo contrario – respondí con voz segura y un poco enfadada, no por él, sino por el mensaje. - ¿Estás conectado?


- Si, llevo toda la tarde con un trabajo para literatura, ¿por qué?

- Te enviaré el mensaje.

Se quedó callado mientras lo leía.

- Bueno… - comenzó.

- Qué conste que lo que dice sobre que estoy persiguiendo a Jason es mentira, ¿vale?


- Si, te creo – respondió seguro. Por su tono de voz, supe que estaba siendo sincero. – El penúltimo párrafo…

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que os haya gustado.

Se ha alargado más de lo que pensaba, 4 páginas.

Si tenéis dudas, sugerencias, queréis decir algo, solo tenéis que...

¡Comentar!
Publicaré pronto.
Besos,
Stela

viernes, 2 de julio de 2010

Cap. 17 Por favor, que no lo diga...

Me sentía liberada al haberle contado lo del accidente a David. No lo entendía, pero hubiera sentido que le engañaba si no se lo decía. Era una parte de mí. Una parte de mí que intentaba olvidar ya que, cada vez que la recordaba, me dolía. No me dolía al recordar las interminables semanas que estuve en el hospital sin enterarme de nada, sin saber que le había perdido… Me dolía recordar que, por un estúpido capricho mío, le había perdido para siempre. Todo por mi culpa. Aunque me dijeran una y otra vez que no era culpa mía, aunque insistieran e insistieran, aunque se pasaran horas y horas desesperándose para que me metiera en la cabeza yo siempre he seguido creyendo que fue culpa mia. No tenía que haber insistido, me dije una y otra vez después de que me enterara.


- ¡Hola, Scarlet! – me saludó David de lejos el lunes por la mañana.

Me acorde del sábado y sonreí. Me quedé muy aliviada cuando le conté lo del accidente. Ya no tenía ningún secreto que él no supiera.

Mientras yo recordaba nuestra salida y él se iba abriendo paso entre los demás estudiantes para llegar a donde estaba yo. Pero no se detuvo y me besó.

Esto no me lo esperaba en absoluto. Vale, el sábado había sido uno de los mejores días de mi vida, pero esto, sin duda, era uno de los mejores momentos, por no decir el mejor.

Fue corto, pero muy dulce.

Se separo de mí y mantuvo la mirada por encima de mi cabeza.

- Lo siento… yo no… - empezó.

- No te disculpes.

Me acerqué a él y le besé.

Sonrió cuando nos separamos. Le devolví la sonrisa.

- ¿Estás mejor?

Al principio no entendí a que se refería.

- Por lo del sábado.

- ¡Ah! Si ya estoy mejor, me has puesto de buen humor.

Me paso el brazo por los hombros y nos fuimos a clase.

Estaba tan contenta que en ese momento no me di cuenta de que había alguien observándonos.


Se me pasó el día volando, demasiado rápido para mi gusto. No me crucé con Nicole ni una sola vez. Me di cuenta de que no había venido cuando no la vi en la cafetería. Jason parecía enfadado. A lo mejor, solo a lo mejor, se habían peleado y había roto. Ojala, pensé en mi fuero interno. No es que deseara que mi mejor amiga fuera infeliz, pero no le convenía estar con Jason.


A última hora, en francés, nuestro profesor repartió unos exámenes para que viéramos la nota. Había tardado tanto en corregirlos que ya ni me acordaba de cuando lo habíamos hecho. 4,6. Genial. Suspenso. Mamá me iba a matar. En el instante que vi la nota decidí que no se lo iba a decir. No me apetecía un castigo. Además, ahora que habíamos comparado el coche, no quería que se le ocurriera castigarme atrasando las clases.

Pero mi profesor me arruinó los planes. Para ser sincera, no tenía ni idea de cómo se llamaba.

Cuando sonó el timbre y me disponía a salir me llamó.

- Scarlet, ¿puedes venir un momento?

- Si, por supuesto – le contesté.

Me acerqué a su mesa. Por favor, que no sea nada relacionado con el examen, por favor, desee con todas mis fuerzas.

- Habrás visto la nota del último examen – maldije en mi interior. – Es muy baja: 4,6.

- Ya…

- Últimamente estás muy distraída, Scarlet. Antes eras de las que mejores notas sacaban.

Por favor, que no diga que tiene que hablar con mis padres, pensé.

- Creo que debería comentárselo a tus padres – me dijo.

¡Venga ya! ¿Es qué me leía el pensamiento? Suspiré.

- De acuerdo – respondí.

- Bien, llamaré a tu casa para que, cuando puedan, hablemos.

- Vale. Adiós.

Qué bien. Esperaba que mamá no se lo tomara muy mal.


- ¡Scarlet! – me llamó David desde el aparcamiento. Hizo un gesto para que me acercara a donde estaba.

Cuando estuve lo suficiente cerca, se acercó para volver a besarme.

- ¿Quieres que te lleve a casa? – me preguntó.

- Claro.

Con estas simples palabras de David, me olvidé del asunto de francés y me puse un poco más contenta.

-------------------------------------------------------------------------------------

Espero que os halla gustado.

En el capítulo anterior cuando Scarlet dijo: "No era la única persona que iba en ese coche" se refería a su hermano y lo dijo porque David no había caído en la cuenta de que su hermano había muerto. Espero que esto aclare las dudas.

Aunque ahora mismo estoy pensando en otra cosa... a ver si adivináis qué...

¡Eclipse!


Todavía no la he visto pero iré el domingo, estoy muy, muy impaciente, ¿quién no? (¿Ya he dicho esto antes? Qué mas da XD). Que ganas que tengo de que sea domingo…

¡No olvidéis comentar!

Besos,

Stela <3

lunes, 28 de junio de 2010

Cap. 16 La cita (2ª y última parte)

Hace unos pocos meses… en verano – hice una pausa, no sabía la forma correcta de empezar.

- En verano – me animó a que continuara.

Me dirigí hacía una gran roca y me senté en ella. Se sentó a mi lado, sin soltar mi mano.

- Cada año, no sé si lo sabes, en verano, para celebrar el fin del curso, Ashley Stewart celebra una gran fiesta en su casa. Es la fiesta más asombrosa que hallas podido ver. Antes yo era más superficial y me iba más eso de irse de marcha, emborracharse y demás. Yo tenía que ir a esa fiesta, nunca podía faltar – hice otra pequeña pausa.

Le miré. Me miraba con curiosidad.

- Este verano – continué – mi hermano mayor tenía que hacer un examen muy importante para pasar de curso y no me podía llevar en su coche. Mis padres tampoco podían ya que trabajaban. Me cabreé muchísimo. Estuve la semana antes de la fiesta insistiendo e insistiendo para que me llevara. Al principio se negaba, pero al final cedió para que le dejara en paz.

Vale, ahora venía la parte difícil.

- Íbamos en su coche, la carretera estaba muy oscura… no vio el camión que venía en dirección contraria y… - no pude seguir más. Había empezado a llorar.

David me abrazó para consolarme.

- Shhh, tranquila, no hace falta que sigas si no quieres.

- Fue culpa mía – sollocé.

- No, no te eches la culpa. Esas cosas pasan. Es imposible evitarlas.

- Si no hubiera insistido no habría pasado. Fue culpa mía.

- Tranquila, lo importante es que estas bien, pasó y no lo pudiste evitar – todavía me estaba abrazando.

- Yo estaré bien, pero no era la única que iba en el coche…

Se separó un poco para mirarme.

- Solo… ¿solo sobreviviste tu? – preguntó cauteloso. No había caído en eso, en el coche había dos personas y salí viva yo.

- Sí – susurré. Hablaba tan bajito que no estaba segura de si me había oído.

Me volvió a abrazar. Si no fuera por el hecho de que estaba que había recordado el accidente, me habría puesto contentísima. Pero no tenía fuerzas.

- Gracias – susurró.

Eso no me lo esperaba.

- ¿Por qué? – pregunté confusa.

- Por contármelo, por hacer el esfuerzo de recordarlo, aun sabiendo que te duele, y decírmelo.

- De nada, supongo.

Sonrió.

- Gracias a ti también.

Me miró sin saber a que me refería.

- Por estar conmigo, por apoyarme – le aclaré.

- De nada.

- Últimamente siento que no le importo a nadie – dije recordando a Jason y como Nicole se había enfadado y me ignoraba completamente.

- A mí sí me importas. Estaré contigo cuando lo necesites.

Esta vez fui yo la que sonrió.

- Ya verás cómo se soluciona todo con Nicole, y con Jason – añadió este último a regañadientes. No daba la sensación de que Jason le cayera demasiado bien, por lo menos ahora que se había enterado de que me había besado. – Y si Jason sigue en ese plan, ya me ocuparé yo de él – dijo sonriéndome.

- Me dan ganas de darle un buen golpe en la cara.

- Y a mí – dijo para sí mismo, pero yo le oí.


Se me habían pasado ya las ganas de llorar cuando llegué a casa, pero todavía se notaba que había llorado.

Entré en casa sigilosamente, era un poco tarde. Mamá estaba todavía estaba tirada en el sofá del salón viendo la televisión.

- Hola, cielo – me saludó todavía mirando hacia la televisión. - ¡Scarlet! ¿Qué ha pasado? ¿Te ha hecho daño? – preguntó alarmada en cuando se giró y me vio.

Se acercó casi corriendo.

- ¿Te ha hecho algo? – volvió a preguntar.

- No, no, tranquila, mamá, no me ha hecho nada, es que…

- ¿Entonces qué ha pasado? – preguntó de nuevo interrumpiéndome.

- Mamá, no ha pasado nada, calmate. Es que le he contado lo de… ya sabes. El accidente – la respondí.

- ¿Así? – se quedó pensando. – Has hecho bien. Ya sabes, si vais a estar junto no debéis de tener secretos – añadió sonriendo. ¡Uf! Menos mal. Ya volvía a ser la misma cotilla de siempre.

Nos dirigimos al sofá y me senté a su lado.

- Bueno… cuéntamelo todo. ¿Te ha besado? – preguntó impaciente. Parecía una niña.
Me reí.

- Mamá, a veces pareces más niña que yo – volví a reírme. – Y no, no me ha besado – puse cara de fastidio.

Desde siempre, cuando salía con algún chico tenía que contar todos los detalles dos veces: una a Nicole y otra a mi madre. Claro, ha esta última solo se lo podía contar cuando no estaba papá presente… Me gustaba tener esta relación con mi madre, era genial.

-------------------------------------------------------------------------------------

Espero que os haya gustado.

Ya se ha desvelado lo del accidente.

Bueno, esta era, tal y como pone en el título, la 2ª y última parte de "La cita".

Publicaré pronto.

Para las superfans de la Saga Crepúsculo (como yo XD): ¡¡SOLO QUEDAN 2 DÍAS PARA ECLIPSE!! Estoy muy impaciente, ¿quién no? Eclipse, Eclipse, Eclipse... Esto es lo único que hay en mi cabeza... XD. ¡TEAM JACOB FOREVER!

¡No olvidéis comentar!

Besos,

Stela <3

viernes, 25 de junio de 2010

Cap. 15 La cita (1ª parte)

Al día siguiente todavía estaba un poco molesta por la llamada de Jason de por la noche. Para animarme, me concentré en el hecho de que hoy había quedado con David. Y funcionó. Lo malo es que consiguió que estuviera casi todo el día mirando el reloj deseando que llegaran las cinco y media. ¡No cabía en mí!

- ¿Qué hora es, mamá? – le pregunté.

Suspiró.

- Las cuatro y media, Scarlet – respondió. - ¿No tienes un reloj? Ya he perdido la cuenta de las veces que me has preguntado la hora.

Una hora. Solo quedaba una hora para que David llegara.

Normalmente me ponía así de pesada cuando faltaba poco para mi cumpleaños, pero esto era incluso mejor. David me gustaba de verdad.

- Ya sabes, tengo que conocerle antes – me advirtió. Por el tono de su voz, sabía que estaba sonriendo.

Mamá había insistido en que, antes de que saliéramos por la puerta, tendría que conocerle. Ella decía que era para saber si era de fiar pero yo sabía que, además de eso, ella también estaba impaciente por saber cómo era el chico por el que estaba loca su hija. A mi madre siempre le habían gustado ese tipo de cosas. Era una cotilla.

Decidí subir a vestirme. Estuve un buen rato pensando qué ponerme. Al final, decidí vestirme con unos vaqueros negros y ajustados que me había comprado hace poco, una camiseta blanca que dejaba un hombro al descubierto y mis botas favoritas también blancas. El pelo me lo deje suelto, como mejor me quedaba. No me maquillé demasiado ya que (1) no se me daba bien y (2) yo pensaba que me hacía parecer un payaso.
Estuve lista como un cuarto de hora antes de que llegara David.

- ¿Me queda bien? – le pregunté a mi madre refiriéndome a la ropa.

- Si, por supuesto, estas muy guapa – me respondió evaluándome con la mirada.

Me asomé disimuladamente por la ventana y vi a David llegar en un coche que conducía el mismo. No sabía que ya tenía el carné. Esperaba que a la hora de conducir fuera de fiar. Aunque estuviera intentando superar ese miedo, una parte de mí todavía tenía un poco de pánico a los coches y más si no sabía cómo conducía esa persona.

- Ya está aquí, mamá – la avisé.

Habíamos quedado en que, para que no quedara raro, mi madre abriera la puerta y ya, aprovechando, conociera a David.

¡Ding, dong! Me empecé a poner más nerviosa.

Mi madre fue a abrir la puerta.

- Hola, David – le saludó mi madre.


Después de las presentaciones David y yo salimos de casa.

- Vaya, no sabía que tenías coche – le dije una vez dentro del vehículo.

- Si, por fin conseguí aprobar – me respondió con una sonrisa.

- Eso es estupendo – le dije. Me acordé de mi coche. - ¿Sabes que tengo coche nuevo? Lo compramos el domingo.

- ¿En serio? ¿Ya tienes el carné? – preguntó.

- No… todavía no – me quedé pensativa.


El resto de la tarde estuvo genial. Uno de los mejores días de mi vida.
Después de ver la película, una de miedo, fuimos a comer unas hamburguesas. Estuvimos la mayor parte del tiempo charlando y riéndonos de mis chistes malos. ¡Me lo estaba pasando genial!


Decidimos salir a dar un paseo fuera del centro comercial, ya que, este, estaba un poco abarrotado. Íbamos cogidos de la mano mientras paseábamos.

Acabamos en un gran parque donde todavía había algunas familias paseando. Estaban sonrientes, muy felices, diría yo.

Me quedé mirando a una familia de cuatro integrantes. Los padres, un niño y una niña. Estos últimos jugaban alegremente riéndose mientras los padres los miraban con gesto de cariño. Un hermano y una hermana…

Una lágrima recorrió mi rostro. Recordaba esos momentos felices en los que estábamos toda la familia riendo y jugando. Noté como, ese vacío que tenía desde hacía unos meses, ese que había intentado tapar olvidándome de él, se hacía presente en ese instante.

Intenté volver a la normalidad y disimuladamente me sequé las lágrimas. Pero David se dio cuenta, era muy observador.

- Scarlet, ¿te encuentras bien? – preguntó preocupado.

No le respondí. Todavía tenía la mirada fija en la familia.

Al ver que miraba algo con atención, se dio la vuelta para ver que era.

- ¿Pasa algo? Por favor, contéstame – se le notaba bastante preocupado.

Decidí no mentirle. Al y al cabo, algún día tenía que enterarse de mi tragedia.

- Bueno… no sé… no es que este muy bien la verdad.

- ¿Te encuentras mal? ¿Te llevo a casa?

- No, no. No es nada de eso – no sabía cómo empezar.

- ¿Entonces?

-------------------------------------------------------------------------------------

Bueno, como siempre: espero que os halla gustado :)

La segunda parte del capítulo la publicaré pronto.

¡No olvidéis comentar!

Besos,

Stela <3


martes, 22 de junio de 2010

Cap. 14 ¡No más que tú!

- Bueno… ¿aceptarías de nuevo mi invitación? – me preguntó David justo antes de que yo entrara en casa.

- Por supuesto – dije como si fuera obvio. Mi reacción le hizo sonreír.

- Pues hasta mañana entonces.

- Adiós.

Estaba claro, me gustaba David, la pregunta que me había hecho esta mañana ya tenía respuesta. Sí. La mejor respuesta de todas. Este hecho hizo que me pusiera de mejor humor y dejara un poco al lado mis problemas.


- ¡Hola! –saludé.


- Hola, cielo. ¡Se te ve mas contenta! ¿Has solucionado el problema que tenías con tus amigos? – quiso saber.


- En parte – le respondí. – Le he explicado todo a David y lo comprende, sin embargo Nicole no parece querer hablar…


- Mmm… Entonces, ¿vas a salir mañana con David?


- Si, vendrá sobre las cinco y media.


- Con Nicole… puedes llamarla ahora – propuso, pero recordó que la dije anoche que no respondía a mis llamadas y añadió – si lo coge.


- Ya, ese es el problema.


Subí a mi habitación y me puse a hacer los deberes para distraerme. Como no tenía muchos, acabé pronto.


Pensé en lo que había propuesto mamá antes de rectificar. Podría llamarla… seguramente no lo cogería pero…


Me armé de valor, pensando, por supuesto lo que iba a decir, cogí mi móvil, marqué su número y desee con todas mis fuerzas que contestara, era mi mejor amiga y no me gustaba estar así con ella. Todo por culpa de…


- ¡Qué sorpresa, Scarlet! – en cuanto oí esa voz, me cabreé. Era Jason.


- Hola, Jason – le saludé de mala gana.


- ¿Qué quieres? – me hablaba con el mismo tono de voz del otro día. No me hablaba el Jason de siempre sino el Jason que no me gustaba nada.


- Hablar con Nicole – contesté secamente.


Hizo una pausa. Se oyó, como ruido de fondo, la voz de Nicole. Me pareció que decía: No quiero hablar con ella, que la den.

- ¿Sigues ahí? – me preguntó Jason.

- Si, sigo aquí, ¿se puede poner o no Nicole?

- No, ahora mismo está… en el baño – estaba claro de que era una mentira, primero porque se le había notado el cambio de voz, como si hubiera creado rápidamente la mentira y segundo… porque había oído la voz de Nicole demasiado clara como para que hubiera una puerta entre medias. Había oído esas palabras… que la den había dicho. No me entraba en la cabeza, como, tan repentinamente, me odiara tanto. Sé que no me habría sentado bien enterarme de que mi mejor amiga había besado a mi novio (en este caso había sido el novio a la mejor amiga) pero nunca hubiera pasado en tiempo record de ser una persona a la que quería a ser una persona a la que odiaba y no quería volver a ver ni hablar.


- Vale, pues – colgué.


Me tiré en la cama de mi habitación.


Ya no sabía qué hacer para conseguir que todo volviera a la normalidad.


Cogí mi iPod, elegí una de las canciones más ruidosas que tenía, subí el volumen hasta que me dolieron los oídos y cerré los ojos. El ruido ensordecedor me impediría pensar.


Estuve así hasta que mamá aporreó la puerta para que bajara a cenar. Sorprendentemente, me había quedado dormida. La próxima vez que no me apeteciera pensar en nada, haría lo mismo que hoy, aunque claro, conseguiría quedarme sorda.


Baje a cenar. Como casi no tenía ganas de comer terminé demasiado pronto.

Para hacer algo de tiempo, decidí mirar mi correo electrónico. No tenía nada. Era de esperar, la mayor parte de los correos que recibía eran de Nicole, y claro, como estaba enfadada, no me enviaba ninguno.


¡Ring, ring! ¿Quién me llamaba tan tarde? La única que hacía eso era Nicole, pero, a menos que quisiera hablar para aclarar las cosas, era prácticamente imposible que me llamara.


Antes de contestar, miré la pantalla del móvil para ver quién era.


Llamando Jason

Tenía que haber borrado ya su número.

Estuve por pasar de él y dejar que sonara, pero a lo mejor, solo a lo mejor, me llamaba para disculparse. Podría haberlo hecho antes, cuando llamé a Nicole pero seguramente solo quería disculparse sin que se enterara Nicole de la verdad. Yo no iba a estar dispuesta a eso. Si se disculpaba, tendría también que decirle la verdad a Nicole, no se iba a ir de rositas.

- ¿Diga? – contesté.

- ¡Hola, guapa! – me saludó, seguía usando ese mismo tono, como cuando me besó. Me ponía de los nervios. Estaba claro que no me llamaba para disculparse.

- ¿Qué quieres? – le pregunté con mala leche.

- Mañana paso a recogerte a las cinco, ¿vale?

¿Qué?

- ¿De qué hablas? - ¿recogerme? ¿Por qué?

- Vas a venir conmigo a dar una vuelta, ¿no?

- ¡No! ¡Por supuesto que no! - ¿pero que le pasaba?

- ¿Por qué? – preguntó sorprendido.

Si hubiéramos estado hablando en persona, le habría pegado ya un puñetazo.

- Porque no me gustas, Jason. Y también porque estoy cabreada contigo. Además, mañana ya he quedado.

- ¿Con quién? – exigió saber. Si alguien que no nos conociera hubiera estado escuchando la conversación, hubiera parecido que él era mi novio y que me estaba preguntando con quien estaba saliendo a sus espaldas.

- Con David.

- Bah, con lo tonto que es…

He de reconocer que esa frase me molestó mucho.

- ¡No más que tú! – le respondí casi gritando y colgué.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Este capítulo si que es mas largo, me ha ocupado 3 páginas en el Word. Bueno, no creo que esto os interese mucho :)
Espero que os este gustando.
No olvidéis comentar.
Besos,
Stela
P.D.: Muchas gracias Salome por tu felicitación y demás. Piensa en algo en lo que debatir para la próxima vez. :) Besos.

viernes, 18 de junio de 2010

Cap. 13 Lo mejor es que pases de él

La soledad era deprimente. No tener a nadie al lado era lo peor que te podía pasar. Mamá había insistido en que ella siempre estaría conmigo y lo agradecía, pero no era lo mismo. Ella tenía cosas que hacer y también tenía sus amigos y no me entendía tan bien como esa amiga que siempre había estado conmigo desde pequeña. No sé que había hecho para merecerlo, pero al destino le había dado por, cada vez que salgo de mi oscura soledad, de una patada enviarme de vuelta. Necesitaba volver a la normalidad. Como antes. No como la última semana sino como el último año, antes del accidente. Necesitaba a mis amigos de verdad.

Al día siguiente me despertó el repiqueteo de mi teléfono móvil. Otra vez. Al principio pensé que todavía estaba soñando pero como seguía y seguía me levanté a duras penas y contesté.


- ¿Diga? – noté lo mal que sonó mi voz. Había estado llorando y casi no había dormido nada.


- ¿Scarlet? – se me aceleró el corazón al oír esa voz, no la esperaba. Era David. Esperaba que no me llamara para soltarme unas cuantas cosas más como anoche.

- Hola – saludé sin muchas ganas.

- Siento como me comporté ayer, Scarlet, no debí estar tan… borde contigo, de verdad no lo mereces.

Desde luego, eso sí que no me lo esperaba en absoluto. No sabía que decirle.

Como me quedé callada, habló:

- ¿Me perdonas? – preguntó.

- Claro, pero antes tienes que dejarme que te explique lo que paso, estabas equivocado – le dije.

- Eso pensé después, querías decir algo pero no te dejé, por eso te llamado ahora – se explicó.

- Gracias – dije.

- ¿Por qué? – preguntó extrañado.

- Por llamarme y dejar que te lo explique.

- Pues de nada.

Miré mi reloj.

- Te lo explico de camino a clase, ¿vale? No tengo mucho tiempo.

- De acuerdo, hasta ahora.

- Adiós – colgué.

Esta llamada me puso de mejor humor. Al parecer no iba a estar tan sola como creía.


Me vestí a toda prisa, tenía ganas de contarle a David lo sucedido. Me asomé por la ventana antes de bajar. Ya estaba ahí. Me vio y me saludó con la mano. Le devolví el gesto, sonriendo. Cada vez que le veía notaba que me gustaba aun más. ¿Era posible que me estuviera enamorando? No lo sabía. Pero los latidos de mi corazón y las pequeñas mariposas de mi estomago, cada vez más numerosas, indicaban que la respuesta a esa pregunta era un sí. Decidí dejar de pensar en ello y bajar. Cada cosa en su momento. Y en este momento tocaba bajar y explicar lo que paso con Jason.

- ¡Hola! – le saludé en cuanto bajé.

- Hola, Scarlet – echó a andar. – ¿Como empieza la historia?

- Bueno, primero deberías saber que Nicole se enfadó conmigo.

- ¿Por qué? – se interesó.

- La dije que ya no me gustaba que solo estuviera con Jason y pasara de mi – le explique.

Asintió mostrándose de acuerdo.

El resto del camino siguió así. Me entretuve en algunos tramos de la historia. También le estuve contando cosas que habían pasado antes de que el llegara a este instituto y que yo pensaba que tenían relación.

Mi historia se vio interrumpida ya que, a primera hora, no compartíamos clase.

En las clases que tenía antes de la hora de la comida estuve pensando acerca de lo que le conté a David. Por eso, mi profesor de francés, de la misma edad de mi madre, me tuvo que llamar la atención varias veces ya que no estaba prestando atención. Se notaba que esto le fastidiaba ya que yo, los cursos anteriores, había sido una de sus mejores alumnas en esta materia y no quería que bajara mi nivel.

Cuando por fin llegó la hora de la comida, David y yo nos sentamos en una mesa en la que normalmente no había nadie. Jason y Nicole estaban en la otra punta, en la mesa en la que siempre nos sentábamos los cuatro. David no pareció de muy buen humor cuando Jason nos saludó con la mano y sonriente. A Nicole se le notaba irritada sobre todo por el gesto de Jason. Me pregunté que le habría contado su “querido novio”.

El resto de la hora terminé de contarle a David lo que había pasado y le pregunté que si tenía alguna idea de cómo podía solucionar las cosas con Nicole y como debía de dejar las cosas claras con Jason, si debía perdonarle o no.

- Lo mejor es que pases de él – dijo muy seguro. – No creo que sea buena compañía viendo lo que le ha hecho a Nicole, aunque ella no se haya enterado. Si un día es muy amigo tuyo pero al día siguiente pasa de ti lo mejor es que no se te acerque.

Me quedé pensando en esa respuesta que me había dado David. Tenía mucha razón, no debía estar con una persona así, pero conocía a Jason desde que éramos pequeños y me había ayudado mucho… Decidí que lo mejor sería esperar y ver como sucedían las cosas, claramente, ÉL me debía una disculpa.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Como siempre digo: espero que os este gustando :) Estos ultimos capítulos los estoy haciendo mas largos.

Ya que publico el día de mi cumpleaños (por fin)... ¿comentarios? Necesito saber vuestra opinión y si cambiariais algo de la historia o si teneis alguna duda.

Besos,

Stela <3

lunes, 14 de junio de 2010

Cap. 12 Sola

Cuando llegué a casa, estaba llorando sin importarme quien me viera.

No me podía creer lo que me acababa de pasar.


No me podía creer que Jason tuviera el morro de besarme y luego echarme la culpa a mí.


No me podía creer que Nicole le hubiera creído a él antes que a mí sin tener, ni siquiera, la oportunidad de explicar lo ocurrido.

Entre por la puerta casi corriendo. Lo único que quería era tirarme en la cama a ahogarme en mis penas. Nada más.

Pero mis planes se vieron interrumpidos.

- ¡Scarlet! ¿Qué ha pasado? – me preguntó alarmada mi madre al verme llegar casi a la carrera con esa cara.

- Nada, mamá. Cosas mías – no tenía ganas de explicarme.

- ¿Te has peleado con Nicole? – preguntó de nuevo.


Me fui directa a las escaleras sin molestarme en contestar a su pregunta. Debió entender que no tenía ganas de hablar del tema ya que no me presionó para que le contestara.


Abrir la puerta, cerré con un portazo, solté mis cosas por cualquier lado y me tiré de cualquier forma en la cama.

Estuve así un buen rato, llorando sin parar y pensando que podía hacer para solucionar el embrollo. Estaba segura de que si llamaba a Nicole no me cogería el teléfono por muchas veces que sonara. Podía llamar a Jason, pedirle explicaciones y ya de paso soltarle alguna que otra palabrota, pero no tenía ganas.


De repente, mi móvil comenzó a sonar, interrumpiendo mis pensamientos. Me costó encontrarlo ya que había dejado todas mis cosas esparcidas por la habitación. Lo cogí por poco. Contesté:

- ¿Si? – contesté con mala voz.

- Eh, hola, Scarlet – enseguida reconocí la voz de David.

- Hola, David – le saludé sin muchas ganas.

- Esto… - parecía no saber cómo empezar. Tenía una voz cautelosa. – Creo que no es buena idea que salgamos este sábado – soltó de repente.

Vale. Esto sí que no me lo esperaba.


- ¿Por qué? – pregunté confundida.


- Bueno, esta tarde, cuando iba de camino a clase, te he visto… -dudó.


- ¿Qué?

- … besándote con Jason.


- David, no es…


- No me parece adecuado que quedemos si estas saliendo con el – se explicó interrumpiéndome. - ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué aceptaste mi invitación si estabas con otro? – preguntó un poco enfadado.

- No, no, David, no es lo que…

- ¿No es lo que parece? ¿De verdad, Scarlet? No soy tonto ni ciego. Os vi – añadió, volviéndome a interrumpir.

- Déjame explicarme, por favor.

- No hace falta que expliques nada, esta todo claro. Si quieres estar con dos a la vez elige a otro pero a mí no me metas.

- David…

- Tengo que irme – dijo con repentino apremio. Dicho esto, colgó.

¡Aaahhh! ¿También David iba a estar en mi contra?

Ahora, tampoco me podía creer que, de repente, todo el mundo estuviera en mi contra, que no tuviera ningún amigo que me diera ningún apoyo.


Llamé a David para ver si podía darme ahora la oportunidad de explicarme, pero no lo cogió.


Está vez me arme de valor para llamar a Nicole y desee con todas mis fuerzas que contestara, pero tampoco lo cogió.


Estaba segura de que Jason lo cogería pero él era la última persona con la que quería hablar.


Llamaron a la puerta de mi habitación.


- Pasa.


- ¿De verdad que no pasa nada, cielo? – me pregunto mi madre con su habitual preocupación.


Ahora sí que necesitaba hablar con alguien y contarle lo mal que estaba, así que no dude un segundo.


- Si, si que mamá – contesté a punto de llorar.


Le conté todo lo sucedido y se quedó igual de sorprendida que yo en su momento cuando se entero de lo que había hecho Jason. Me dijo que pasara de ellos, que no eran amigos de verdad si no me daban la oportunidad de explicarme. Pero yo no quería pasar de ellos, por lo menos no de Nicole y David, de Jason, si tenía ganas de pasar de él después de lo me había hecho. Nicole y David eran mis amigos y tenía que solucionar las cosas con ellos. Ya pensaría más tarde que iba a hacer con Jason.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Bueno, hasta aquí el capitulo de hoy. Ha sido el mas largo de todos los que llevo. Espero que les guste a los poquitos seguidores que tengo. Supongo que con el tiempo aumentaran... igual que con los comentarios... hay muy pocos.

Comentad. Ya se que soy una pesada pero quiero saber que hace en vosotros mi historia. XD

Besos,

Stela

sábado, 12 de junio de 2010

Cap. 11 Superficial, cruel, desconsiderado y sobre todo... mentiroso

Los días siguientes Nicole siguió en el mismo plan. No me hablaba ni me dirigía la mirada. Siempre que podía, al verme venir, cambiaba de dirección o se entretenía con algo o con alguien. No sabía que la había ofendido tanto.


El jueves, después de comer, iba de camino a clase, cuando noté como un brazo me rodeaba por los hombros. Miré a mí alrededor y no me sorprendió ver quien era.

- Hola, preciosa – me dijo al oído.

- ¡Jason! ¡Quita! – me queje apartándome. - ¿De qué vas?

- Venga… sabes que te gusto.

- ¡¿Qué?!

- Se que me rechazaste porque sabias que Nicole estaba por mí – respondió.

No sabía lo que le pasaba. Jason no era así, era más decente. No entendía por qué se comportaba de esa forma tan rara en el. Además, Jason estaba saliendo con Nicole.

- ¡Te rechacé porque no te veo de esa forma! – le solté.

Pareció que no le molestó lo que le acababa de decir. Se quedó mirándome fijamente, tanto, que tuve que apartar la mirada.

- ¿Por qué haces esto, Jason? Estas saliendo con Nicole.

Puso los ojos en blanco.

- Bah. Solo salgo con ella porque estoy en el equipo de futbol. Nada más. ¿Nunca te has dado cuenta de que yo no la veo así? – preguntó como si fuera obvio.

- ¿Nunca te has dado cuenta de que yo no te veo así? – le contesté enfadada.

No me lo podía creer. No sabía que pudiera ser tan cruel. ¡No iba a dejar que le hiciera algo así a Nicole! Ya me extrañó cuando Nicole me había dicho que estaban saliendo.

- Pensaba que la tenías algo de aprecio – le dije.

- Y lo tengo – bufé. – Pero necesitaba salir con alguien para no quedar como un perdedor ante los del equipo. Nicole iba a ser fácil. Siempre había estado colada por mí.

Me estaba empezando a enfadar de verdad. Me dieron ganas de pegarle un puñetazo en toda la cara por ser tan desconsiderado pero me controle, no era una persona violenta. No sabía que contestarle de la rabia que me estaba dando.

- ¿Qué me dices? – preguntó sacándome de mis pensamientos.

- Que eres un superficial, cruel, desconsiderado y sobre todo… mentiroso. La partirás el corazón.

- Bah – repitió. – No es para tanto. Además, no tienes por qué preocuparte por ella, os habéis enfadado
.
- ¡Eso no tiene nada que ver! Aunque estemos enfadadas, siempre será mi amiga y la ayudaré cuando haga falta.

- Oh, qué bonito. Eres cabezota. Me parece que ya se lo que tengo que hacer para que cambies de opinión.

Dicho esto, puso sus manos en mis mejillas y se acerco a mí. Cuando me di cuenta de lo que quería hacer, ya era demasiado tarde.

- No…

Me besó. Intenté apartarle, pero no pude, era más fuerte que yo. Cuando se dio cuenta de que estaba intentando apartarle, me soltó. Se alejó un poco de mí. Una sonrisa de victoria se fue extendiendo por su rostro. Esta vez sí que tenía ganas de darle un buen golpe. Estaba a punto de hacerlo, cuando escuche unos sollozos provenientes de detrás de mí. Me di la vuelta.

- Nunca pensé que podrías hacerme algo así – me dijo entre sollozos.

- Nicole…

- No, no me hables – miró a Jason. – Pensé que estabas conmigo…

- Y lo estoy, Nicole. Ella me besó – mintió.

- ¡¿Qué?! – grité. - ¡Es mentira!

- Se que te molesta que sea feliz estando con Jason pero no vas a conseguir separarnos.

- No me molesta que seas feliz, no me refería a eso.

- Si ya.

Jason se acercó a ella y la cogió de la mano.

- Vámonos. Te hará más daño – la dijo, no me lo podía creer.

Poco a poco, se fueron acumulando las lágrimas en mis ojos.

--------------------------------------------------------------------------------------------


Sinceramente, este capítulo me ha gustado escribirlo. Aunque me ha costado bastante.

Espero que os haya gustado.

Por favor, no olvideis comentar...

Besos,

Stela



miércoles, 9 de junio de 2010

Cap. 10 ¡Por fin!

Conseguí dormirme a las dos de la madrugada ya que estaba muy nerviosa ya que, esta tarde, íbamos a ir al concesionario a buscar un coche para mí.

Mamá llegó puntual. A las cuatro de la tarde. Fuimos los tres en su coche.

En el concesionario no había mucha gente por lo que nos atendieron enseguida.

- Bien, entonces les interesa el Ford Kuga, ¿no? – preguntó el encargado de atendernos, no debía de tener más de treinta y cinco años.

- Si – confirmó mi padre – nos gustaría saber cómo va equipado y esas cosas.

- Dentro del modelo Kuga existen dos gamas: La gama Trend, de 24.890 euros y la gama Titanium, de 31.605 euros.

- ¿Qué características tiene la gama Trend? – preguntó mi padre.

- Esta gama contiene la radio, pre-equipo de serie, dirección asistida electro hidráulica también de serie, no dispone de cristales tintados azules…

A partir de ahí, dejé de escuchar. El hombre, un tal Phil según la placa que tenía enganchada en la chaqueta, no paró de hablar durante un buen rato. Yo no entendía la mayoría de las cosas que decía ya que no sabía mucho de coches y mi madre tampoco, por lo que mi padre era el único que hablaba y preguntaba. Solo volví a escuchar cuando nos preguntó de qué color queríamos que fuera el coche.

- Miren, este modelo está disponible en blanco, plata, negro, azul ártico, kelp, gris zinc y marrón arena.

Mis padres me dirigieron una mirada para que eligiera. Phil, al darse cuenta que el coche era para mí, sacó un pequeño catálogo que contenía fotos del Ford Kuga en los diferentes colores. Lo agradecí ya que algunos colores, como el kelp, no tenía ni idea de cómo eran. Al parecer, el kelp, era un verde oscuro.

- Pues… - me quedé mirando las fotos. – me quedo con el negro.

- Vale, esperen un momento, que les calculo el precio total – estuvo un rato dándole a las teclas de su ordenador. – En total son 25. 700 euros.

Mis padres no pusieron buena cara al oír la cifra. Genial. Ya me había hecho a la idea de conducir ese coche y ahora no lo iba a tener. Suspiré.

- ¿Qué formas de pago hay? – preguntó mi padre para mi sorpresa.

- Depende. ¿Van a usar un crédito? – respondió Phil. Se le notaba feliz al haber logrado una venta.

El y mis padres estuvieron un rato rellenando papeles. ¡Ya tenía mi propio coche!

- En dos semanas podrán venir a recogerlo – nos anunció el encargado.


- Estarás contenta, has conseguido el coche – me dijo mamá una vez que entramos a su coche.

- ¡Si! ¡Por fin! – contesté con alegría. Estaba deseando contárselo a… Iba a decir Nicole pero la última vez que hablamos estaba enfadada…


El resto del fin de semana estuvo bien. Aunque solo estuve con mi padre, fue como si nunca se hubiera separado de mi madre. Se le notaba feliz. Decía que le gustaba mucho donde vivía ahora. Lo única de lo que se quejaba era de que el trabajo le pillaba ahora más lejos.


El lunes, en el instituto, Nicole, que me la cruce varias veces por los pasillos, me ignoró completamente. Parecía que se tomaba muy en serio la expresión figurada “hacerle el vacio a alguien”.

A la hora de la comida, Jason apareció solo. Recorrí todo el comedor con la mirada hasta que vi a Nicole en una mesa, sola y con cara de pocos amigos. Si que se había enfadado.

- ¿Y Nicole? – le pregunté a Jason por disimular.

- Está en una mesa de por allí – contestó con desgana. – Está muy enfadada, no sé que la he hecho – añadió. Por la forma en que lo dijo parecía que no le importaba en absoluto.

Estuve a punto de decir que sabía lo que la pasaba y que se había enfadado conmigo pero decidí callarme.

- Ah – contesté.

David parecía aliviado al saber que Jason y Nicole no estaban juntos ya que no le apetecía soportar verles tonteando.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que os haya gustado. El siguiente capítulo estará mejor... XD

No olvidéis comentar.

Besos,

Stelas

domingo, 6 de junio de 2010

Cap. 9 Impaciente

Llegó el fin de semana. Tocaba irme a Jacksonville para ver a mi padre. Era el primer fin de semana que pasaba con el en su nueva casa. Tenía muchas ganas de verle. Las conversaciones telefónicas no se podían comparar con ver a alguien en persona.

Fue un largo viaje en el coche de mamá. Estaba intentando no pensar que, en cualquier momento, sin previo aviso, podría repetirse el incidente de varios meses atrás.


Como habíamos salido pronto de casa, llegamos a Jacksonville sobre el mediodía. Perdimos tiempo en encontrar la casa de papá ya que nunca habíamos viajado a Jacksonville. Por fin, vi a mi padre esperando en el patio delantero de la casa. Era enorme. Más grande que nuestro jardín trasero.


- ¡Papá! Te he echado de menos – le dije mientras le abrazaba.


- Yo también a ti, Scarlet – me respondió.


Mi madre, que estaba a pocos metros de nosotros, carraspeó.


- Hola, John – le saludó un poco incomoda.


Mi padre, que no se había percatado de la presencia tan cercana de mi madre, me soltó y se acercó un poco a ella, solo un poco.


- Hola, Susan – el también parecía incomodo.


- ¿No tenemos que hablar de algo? – estaba impaciente por lo del carné de conducir y mis padres quedaron en que hoy hablaríamos sobre que coche comprar.


- Si. Tranquila, no se me ha olvidado – respondió mi madre con una sonrisa.-He estado buscando coches por Internet y he visto un Ford Kuga que no está nada mal. Cuesta unos 24.000 euros.


- Si, ese coche está bastante bien. Podemos ir mañana al concesionario – propuso mi padre.


- ¿Cuál es el más cercano? - pregunté.


- A las afueras de la ciudad hay uno.


- Vale, mañana a eso de las cuatro de la tarde quedamos aquí y vamos al concesionario, ¿os parece bien?


- Claro, como quieras.


- Bueno, cielo, hasta mañana a las cuatro – se despidió mi madre de mí. – Adiós, John.


- Esto… ¿Quieres pasar a ver la casa antes, Susan? – le preguntó mi padre.


- No, debo volver pronto a casa, tengo muchas cosas que hacer – se negó.


Mi padre pareció sorprendido.


- Vale… como quieras…


Se notaba la tensión en el aire. Era extraño. Por teléfono parecía que se llevaban bien pero ahora parecía que querían que cada uno se fuera a su casa. Quizá no debía de haber albergado ese pequeño rayito de esperanza que tenía que volvieran juntos.


-Adiós, Scarlet – me dio un abrazó y se subió al coche. Mi padre y yo nos quedamos mirando hasta que el coche desapareció de nuestra vista.


- Vamos a dentro – dijo mi padre mientras cogía mi maleta y se encaminaba hacia dentro.


Era una casa preciosa. No podía creerme que mi padre la hubiera decorado tan bien. No se le daba muy bien eso de la decoración de interiores. Seguramente habrá contratado a un decorador, pensé.


- ¿Te gusta?


- Si, no me puedo creer que la hayas decorado tu solo – respondí con malicia.


- La verdad es que he contraté a un decorador de interiores – admitió.


Sonreí. Siempre daba en el clavo.


La casa tenía cinco habitaciones, una más que en la que yo vivía, y tres baños. El jardín era mucho más grande que el nuestro y tenía piscina. En el salón había una gran televisión de plasma, dos sofás y, por suerte, una mesa de billar. Papá siempre había querido poner una en casa, pero mamá estaba en contra alegando que no había espacio, aunque yo pensaba que se negaba porque no quería que los tres estuviéramos todo el rato jugando y pasáramos de ella. La cocina no era mucho más grande que la que teníamos en casa. Cuando me enseñó mi habitación me quede boquiabierta. ¡Era enorme! Tenía un pequeño balcón con vistas a la piscina, un armario empotrado muy espacioso y una cama el doble de grande que la mía. Siempre había querido tener una habitación así.


Mientras cenamos, papá me estuvo contando cómo le iba por Jacksonville y poco más. La verdad es que no le escuche mucho ya que todavía estaba pensando en lo del coche.


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que os haya gustado. No tardaré en publicar.

No ovidéis comentar.

Besos,

Stela