Saliendo de la Oscuridad, por Stela

lunes, 28 de junio de 2010

Cap. 16 La cita (2ª y última parte)

Hace unos pocos meses… en verano – hice una pausa, no sabía la forma correcta de empezar.

- En verano – me animó a que continuara.

Me dirigí hacía una gran roca y me senté en ella. Se sentó a mi lado, sin soltar mi mano.

- Cada año, no sé si lo sabes, en verano, para celebrar el fin del curso, Ashley Stewart celebra una gran fiesta en su casa. Es la fiesta más asombrosa que hallas podido ver. Antes yo era más superficial y me iba más eso de irse de marcha, emborracharse y demás. Yo tenía que ir a esa fiesta, nunca podía faltar – hice otra pequeña pausa.

Le miré. Me miraba con curiosidad.

- Este verano – continué – mi hermano mayor tenía que hacer un examen muy importante para pasar de curso y no me podía llevar en su coche. Mis padres tampoco podían ya que trabajaban. Me cabreé muchísimo. Estuve la semana antes de la fiesta insistiendo e insistiendo para que me llevara. Al principio se negaba, pero al final cedió para que le dejara en paz.

Vale, ahora venía la parte difícil.

- Íbamos en su coche, la carretera estaba muy oscura… no vio el camión que venía en dirección contraria y… - no pude seguir más. Había empezado a llorar.

David me abrazó para consolarme.

- Shhh, tranquila, no hace falta que sigas si no quieres.

- Fue culpa mía – sollocé.

- No, no te eches la culpa. Esas cosas pasan. Es imposible evitarlas.

- Si no hubiera insistido no habría pasado. Fue culpa mía.

- Tranquila, lo importante es que estas bien, pasó y no lo pudiste evitar – todavía me estaba abrazando.

- Yo estaré bien, pero no era la única que iba en el coche…

Se separó un poco para mirarme.

- Solo… ¿solo sobreviviste tu? – preguntó cauteloso. No había caído en eso, en el coche había dos personas y salí viva yo.

- Sí – susurré. Hablaba tan bajito que no estaba segura de si me había oído.

Me volvió a abrazar. Si no fuera por el hecho de que estaba que había recordado el accidente, me habría puesto contentísima. Pero no tenía fuerzas.

- Gracias – susurró.

Eso no me lo esperaba.

- ¿Por qué? – pregunté confusa.

- Por contármelo, por hacer el esfuerzo de recordarlo, aun sabiendo que te duele, y decírmelo.

- De nada, supongo.

Sonrió.

- Gracias a ti también.

Me miró sin saber a que me refería.

- Por estar conmigo, por apoyarme – le aclaré.

- De nada.

- Últimamente siento que no le importo a nadie – dije recordando a Jason y como Nicole se había enfadado y me ignoraba completamente.

- A mí sí me importas. Estaré contigo cuando lo necesites.

Esta vez fui yo la que sonrió.

- Ya verás cómo se soluciona todo con Nicole, y con Jason – añadió este último a regañadientes. No daba la sensación de que Jason le cayera demasiado bien, por lo menos ahora que se había enterado de que me había besado. – Y si Jason sigue en ese plan, ya me ocuparé yo de él – dijo sonriéndome.

- Me dan ganas de darle un buen golpe en la cara.

- Y a mí – dijo para sí mismo, pero yo le oí.


Se me habían pasado ya las ganas de llorar cuando llegué a casa, pero todavía se notaba que había llorado.

Entré en casa sigilosamente, era un poco tarde. Mamá estaba todavía estaba tirada en el sofá del salón viendo la televisión.

- Hola, cielo – me saludó todavía mirando hacia la televisión. - ¡Scarlet! ¿Qué ha pasado? ¿Te ha hecho daño? – preguntó alarmada en cuando se giró y me vio.

Se acercó casi corriendo.

- ¿Te ha hecho algo? – volvió a preguntar.

- No, no, tranquila, mamá, no me ha hecho nada, es que…

- ¿Entonces qué ha pasado? – preguntó de nuevo interrumpiéndome.

- Mamá, no ha pasado nada, calmate. Es que le he contado lo de… ya sabes. El accidente – la respondí.

- ¿Así? – se quedó pensando. – Has hecho bien. Ya sabes, si vais a estar junto no debéis de tener secretos – añadió sonriendo. ¡Uf! Menos mal. Ya volvía a ser la misma cotilla de siempre.

Nos dirigimos al sofá y me senté a su lado.

- Bueno… cuéntamelo todo. ¿Te ha besado? – preguntó impaciente. Parecía una niña.
Me reí.

- Mamá, a veces pareces más niña que yo – volví a reírme. – Y no, no me ha besado – puse cara de fastidio.

Desde siempre, cuando salía con algún chico tenía que contar todos los detalles dos veces: una a Nicole y otra a mi madre. Claro, ha esta última solo se lo podía contar cuando no estaba papá presente… Me gustaba tener esta relación con mi madre, era genial.

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Espero que os haya gustado.

Ya se ha desvelado lo del accidente.

Bueno, esta era, tal y como pone en el título, la 2ª y última parte de "La cita".

Publicaré pronto.

Para las superfans de la Saga Crepúsculo (como yo XD): ¡¡SOLO QUEDAN 2 DÍAS PARA ECLIPSE!! Estoy muy impaciente, ¿quién no? Eclipse, Eclipse, Eclipse... Esto es lo único que hay en mi cabeza... XD. ¡TEAM JACOB FOREVER!

¡No olvidéis comentar!

Besos,

Stela <3

viernes, 25 de junio de 2010

Cap. 15 La cita (1ª parte)

Al día siguiente todavía estaba un poco molesta por la llamada de Jason de por la noche. Para animarme, me concentré en el hecho de que hoy había quedado con David. Y funcionó. Lo malo es que consiguió que estuviera casi todo el día mirando el reloj deseando que llegaran las cinco y media. ¡No cabía en mí!

- ¿Qué hora es, mamá? – le pregunté.

Suspiró.

- Las cuatro y media, Scarlet – respondió. - ¿No tienes un reloj? Ya he perdido la cuenta de las veces que me has preguntado la hora.

Una hora. Solo quedaba una hora para que David llegara.

Normalmente me ponía así de pesada cuando faltaba poco para mi cumpleaños, pero esto era incluso mejor. David me gustaba de verdad.

- Ya sabes, tengo que conocerle antes – me advirtió. Por el tono de su voz, sabía que estaba sonriendo.

Mamá había insistido en que, antes de que saliéramos por la puerta, tendría que conocerle. Ella decía que era para saber si era de fiar pero yo sabía que, además de eso, ella también estaba impaciente por saber cómo era el chico por el que estaba loca su hija. A mi madre siempre le habían gustado ese tipo de cosas. Era una cotilla.

Decidí subir a vestirme. Estuve un buen rato pensando qué ponerme. Al final, decidí vestirme con unos vaqueros negros y ajustados que me había comprado hace poco, una camiseta blanca que dejaba un hombro al descubierto y mis botas favoritas también blancas. El pelo me lo deje suelto, como mejor me quedaba. No me maquillé demasiado ya que (1) no se me daba bien y (2) yo pensaba que me hacía parecer un payaso.
Estuve lista como un cuarto de hora antes de que llegara David.

- ¿Me queda bien? – le pregunté a mi madre refiriéndome a la ropa.

- Si, por supuesto, estas muy guapa – me respondió evaluándome con la mirada.

Me asomé disimuladamente por la ventana y vi a David llegar en un coche que conducía el mismo. No sabía que ya tenía el carné. Esperaba que a la hora de conducir fuera de fiar. Aunque estuviera intentando superar ese miedo, una parte de mí todavía tenía un poco de pánico a los coches y más si no sabía cómo conducía esa persona.

- Ya está aquí, mamá – la avisé.

Habíamos quedado en que, para que no quedara raro, mi madre abriera la puerta y ya, aprovechando, conociera a David.

¡Ding, dong! Me empecé a poner más nerviosa.

Mi madre fue a abrir la puerta.

- Hola, David – le saludó mi madre.


Después de las presentaciones David y yo salimos de casa.

- Vaya, no sabía que tenías coche – le dije una vez dentro del vehículo.

- Si, por fin conseguí aprobar – me respondió con una sonrisa.

- Eso es estupendo – le dije. Me acordé de mi coche. - ¿Sabes que tengo coche nuevo? Lo compramos el domingo.

- ¿En serio? ¿Ya tienes el carné? – preguntó.

- No… todavía no – me quedé pensativa.


El resto de la tarde estuvo genial. Uno de los mejores días de mi vida.
Después de ver la película, una de miedo, fuimos a comer unas hamburguesas. Estuvimos la mayor parte del tiempo charlando y riéndonos de mis chistes malos. ¡Me lo estaba pasando genial!


Decidimos salir a dar un paseo fuera del centro comercial, ya que, este, estaba un poco abarrotado. Íbamos cogidos de la mano mientras paseábamos.

Acabamos en un gran parque donde todavía había algunas familias paseando. Estaban sonrientes, muy felices, diría yo.

Me quedé mirando a una familia de cuatro integrantes. Los padres, un niño y una niña. Estos últimos jugaban alegremente riéndose mientras los padres los miraban con gesto de cariño. Un hermano y una hermana…

Una lágrima recorrió mi rostro. Recordaba esos momentos felices en los que estábamos toda la familia riendo y jugando. Noté como, ese vacío que tenía desde hacía unos meses, ese que había intentado tapar olvidándome de él, se hacía presente en ese instante.

Intenté volver a la normalidad y disimuladamente me sequé las lágrimas. Pero David se dio cuenta, era muy observador.

- Scarlet, ¿te encuentras bien? – preguntó preocupado.

No le respondí. Todavía tenía la mirada fija en la familia.

Al ver que miraba algo con atención, se dio la vuelta para ver que era.

- ¿Pasa algo? Por favor, contéstame – se le notaba bastante preocupado.

Decidí no mentirle. Al y al cabo, algún día tenía que enterarse de mi tragedia.

- Bueno… no sé… no es que este muy bien la verdad.

- ¿Te encuentras mal? ¿Te llevo a casa?

- No, no. No es nada de eso – no sabía cómo empezar.

- ¿Entonces?

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Bueno, como siempre: espero que os halla gustado :)

La segunda parte del capítulo la publicaré pronto.

¡No olvidéis comentar!

Besos,

Stela <3


martes, 22 de junio de 2010

Cap. 14 ¡No más que tú!

- Bueno… ¿aceptarías de nuevo mi invitación? – me preguntó David justo antes de que yo entrara en casa.

- Por supuesto – dije como si fuera obvio. Mi reacción le hizo sonreír.

- Pues hasta mañana entonces.

- Adiós.

Estaba claro, me gustaba David, la pregunta que me había hecho esta mañana ya tenía respuesta. Sí. La mejor respuesta de todas. Este hecho hizo que me pusiera de mejor humor y dejara un poco al lado mis problemas.


- ¡Hola! –saludé.


- Hola, cielo. ¡Se te ve mas contenta! ¿Has solucionado el problema que tenías con tus amigos? – quiso saber.


- En parte – le respondí. – Le he explicado todo a David y lo comprende, sin embargo Nicole no parece querer hablar…


- Mmm… Entonces, ¿vas a salir mañana con David?


- Si, vendrá sobre las cinco y media.


- Con Nicole… puedes llamarla ahora – propuso, pero recordó que la dije anoche que no respondía a mis llamadas y añadió – si lo coge.


- Ya, ese es el problema.


Subí a mi habitación y me puse a hacer los deberes para distraerme. Como no tenía muchos, acabé pronto.


Pensé en lo que había propuesto mamá antes de rectificar. Podría llamarla… seguramente no lo cogería pero…


Me armé de valor, pensando, por supuesto lo que iba a decir, cogí mi móvil, marqué su número y desee con todas mis fuerzas que contestara, era mi mejor amiga y no me gustaba estar así con ella. Todo por culpa de…


- ¡Qué sorpresa, Scarlet! – en cuanto oí esa voz, me cabreé. Era Jason.


- Hola, Jason – le saludé de mala gana.


- ¿Qué quieres? – me hablaba con el mismo tono de voz del otro día. No me hablaba el Jason de siempre sino el Jason que no me gustaba nada.


- Hablar con Nicole – contesté secamente.


Hizo una pausa. Se oyó, como ruido de fondo, la voz de Nicole. Me pareció que decía: No quiero hablar con ella, que la den.

- ¿Sigues ahí? – me preguntó Jason.

- Si, sigo aquí, ¿se puede poner o no Nicole?

- No, ahora mismo está… en el baño – estaba claro de que era una mentira, primero porque se le había notado el cambio de voz, como si hubiera creado rápidamente la mentira y segundo… porque había oído la voz de Nicole demasiado clara como para que hubiera una puerta entre medias. Había oído esas palabras… que la den había dicho. No me entraba en la cabeza, como, tan repentinamente, me odiara tanto. Sé que no me habría sentado bien enterarme de que mi mejor amiga había besado a mi novio (en este caso había sido el novio a la mejor amiga) pero nunca hubiera pasado en tiempo record de ser una persona a la que quería a ser una persona a la que odiaba y no quería volver a ver ni hablar.


- Vale, pues – colgué.


Me tiré en la cama de mi habitación.


Ya no sabía qué hacer para conseguir que todo volviera a la normalidad.


Cogí mi iPod, elegí una de las canciones más ruidosas que tenía, subí el volumen hasta que me dolieron los oídos y cerré los ojos. El ruido ensordecedor me impediría pensar.


Estuve así hasta que mamá aporreó la puerta para que bajara a cenar. Sorprendentemente, me había quedado dormida. La próxima vez que no me apeteciera pensar en nada, haría lo mismo que hoy, aunque claro, conseguiría quedarme sorda.


Baje a cenar. Como casi no tenía ganas de comer terminé demasiado pronto.

Para hacer algo de tiempo, decidí mirar mi correo electrónico. No tenía nada. Era de esperar, la mayor parte de los correos que recibía eran de Nicole, y claro, como estaba enfadada, no me enviaba ninguno.


¡Ring, ring! ¿Quién me llamaba tan tarde? La única que hacía eso era Nicole, pero, a menos que quisiera hablar para aclarar las cosas, era prácticamente imposible que me llamara.


Antes de contestar, miré la pantalla del móvil para ver quién era.


Llamando Jason

Tenía que haber borrado ya su número.

Estuve por pasar de él y dejar que sonara, pero a lo mejor, solo a lo mejor, me llamaba para disculparse. Podría haberlo hecho antes, cuando llamé a Nicole pero seguramente solo quería disculparse sin que se enterara Nicole de la verdad. Yo no iba a estar dispuesta a eso. Si se disculpaba, tendría también que decirle la verdad a Nicole, no se iba a ir de rositas.

- ¿Diga? – contesté.

- ¡Hola, guapa! – me saludó, seguía usando ese mismo tono, como cuando me besó. Me ponía de los nervios. Estaba claro que no me llamaba para disculparse.

- ¿Qué quieres? – le pregunté con mala leche.

- Mañana paso a recogerte a las cinco, ¿vale?

¿Qué?

- ¿De qué hablas? - ¿recogerme? ¿Por qué?

- Vas a venir conmigo a dar una vuelta, ¿no?

- ¡No! ¡Por supuesto que no! - ¿pero que le pasaba?

- ¿Por qué? – preguntó sorprendido.

Si hubiéramos estado hablando en persona, le habría pegado ya un puñetazo.

- Porque no me gustas, Jason. Y también porque estoy cabreada contigo. Además, mañana ya he quedado.

- ¿Con quién? – exigió saber. Si alguien que no nos conociera hubiera estado escuchando la conversación, hubiera parecido que él era mi novio y que me estaba preguntando con quien estaba saliendo a sus espaldas.

- Con David.

- Bah, con lo tonto que es…

He de reconocer que esa frase me molestó mucho.

- ¡No más que tú! – le respondí casi gritando y colgué.
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Este capítulo si que es mas largo, me ha ocupado 3 páginas en el Word. Bueno, no creo que esto os interese mucho :)
Espero que os este gustando.
No olvidéis comentar.
Besos,
Stela
P.D.: Muchas gracias Salome por tu felicitación y demás. Piensa en algo en lo que debatir para la próxima vez. :) Besos.

viernes, 18 de junio de 2010

Cap. 13 Lo mejor es que pases de él

La soledad era deprimente. No tener a nadie al lado era lo peor que te podía pasar. Mamá había insistido en que ella siempre estaría conmigo y lo agradecía, pero no era lo mismo. Ella tenía cosas que hacer y también tenía sus amigos y no me entendía tan bien como esa amiga que siempre había estado conmigo desde pequeña. No sé que había hecho para merecerlo, pero al destino le había dado por, cada vez que salgo de mi oscura soledad, de una patada enviarme de vuelta. Necesitaba volver a la normalidad. Como antes. No como la última semana sino como el último año, antes del accidente. Necesitaba a mis amigos de verdad.

Al día siguiente me despertó el repiqueteo de mi teléfono móvil. Otra vez. Al principio pensé que todavía estaba soñando pero como seguía y seguía me levanté a duras penas y contesté.


- ¿Diga? – noté lo mal que sonó mi voz. Había estado llorando y casi no había dormido nada.


- ¿Scarlet? – se me aceleró el corazón al oír esa voz, no la esperaba. Era David. Esperaba que no me llamara para soltarme unas cuantas cosas más como anoche.

- Hola – saludé sin muchas ganas.

- Siento como me comporté ayer, Scarlet, no debí estar tan… borde contigo, de verdad no lo mereces.

Desde luego, eso sí que no me lo esperaba en absoluto. No sabía que decirle.

Como me quedé callada, habló:

- ¿Me perdonas? – preguntó.

- Claro, pero antes tienes que dejarme que te explique lo que paso, estabas equivocado – le dije.

- Eso pensé después, querías decir algo pero no te dejé, por eso te llamado ahora – se explicó.

- Gracias – dije.

- ¿Por qué? – preguntó extrañado.

- Por llamarme y dejar que te lo explique.

- Pues de nada.

Miré mi reloj.

- Te lo explico de camino a clase, ¿vale? No tengo mucho tiempo.

- De acuerdo, hasta ahora.

- Adiós – colgué.

Esta llamada me puso de mejor humor. Al parecer no iba a estar tan sola como creía.


Me vestí a toda prisa, tenía ganas de contarle a David lo sucedido. Me asomé por la ventana antes de bajar. Ya estaba ahí. Me vio y me saludó con la mano. Le devolví el gesto, sonriendo. Cada vez que le veía notaba que me gustaba aun más. ¿Era posible que me estuviera enamorando? No lo sabía. Pero los latidos de mi corazón y las pequeñas mariposas de mi estomago, cada vez más numerosas, indicaban que la respuesta a esa pregunta era un sí. Decidí dejar de pensar en ello y bajar. Cada cosa en su momento. Y en este momento tocaba bajar y explicar lo que paso con Jason.

- ¡Hola! – le saludé en cuanto bajé.

- Hola, Scarlet – echó a andar. – ¿Como empieza la historia?

- Bueno, primero deberías saber que Nicole se enfadó conmigo.

- ¿Por qué? – se interesó.

- La dije que ya no me gustaba que solo estuviera con Jason y pasara de mi – le explique.

Asintió mostrándose de acuerdo.

El resto del camino siguió así. Me entretuve en algunos tramos de la historia. También le estuve contando cosas que habían pasado antes de que el llegara a este instituto y que yo pensaba que tenían relación.

Mi historia se vio interrumpida ya que, a primera hora, no compartíamos clase.

En las clases que tenía antes de la hora de la comida estuve pensando acerca de lo que le conté a David. Por eso, mi profesor de francés, de la misma edad de mi madre, me tuvo que llamar la atención varias veces ya que no estaba prestando atención. Se notaba que esto le fastidiaba ya que yo, los cursos anteriores, había sido una de sus mejores alumnas en esta materia y no quería que bajara mi nivel.

Cuando por fin llegó la hora de la comida, David y yo nos sentamos en una mesa en la que normalmente no había nadie. Jason y Nicole estaban en la otra punta, en la mesa en la que siempre nos sentábamos los cuatro. David no pareció de muy buen humor cuando Jason nos saludó con la mano y sonriente. A Nicole se le notaba irritada sobre todo por el gesto de Jason. Me pregunté que le habría contado su “querido novio”.

El resto de la hora terminé de contarle a David lo que había pasado y le pregunté que si tenía alguna idea de cómo podía solucionar las cosas con Nicole y como debía de dejar las cosas claras con Jason, si debía perdonarle o no.

- Lo mejor es que pases de él – dijo muy seguro. – No creo que sea buena compañía viendo lo que le ha hecho a Nicole, aunque ella no se haya enterado. Si un día es muy amigo tuyo pero al día siguiente pasa de ti lo mejor es que no se te acerque.

Me quedé pensando en esa respuesta que me había dado David. Tenía mucha razón, no debía estar con una persona así, pero conocía a Jason desde que éramos pequeños y me había ayudado mucho… Decidí que lo mejor sería esperar y ver como sucedían las cosas, claramente, ÉL me debía una disculpa.

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Como siempre digo: espero que os este gustando :) Estos ultimos capítulos los estoy haciendo mas largos.

Ya que publico el día de mi cumpleaños (por fin)... ¿comentarios? Necesito saber vuestra opinión y si cambiariais algo de la historia o si teneis alguna duda.

Besos,

Stela <3

lunes, 14 de junio de 2010

Cap. 12 Sola

Cuando llegué a casa, estaba llorando sin importarme quien me viera.

No me podía creer lo que me acababa de pasar.


No me podía creer que Jason tuviera el morro de besarme y luego echarme la culpa a mí.


No me podía creer que Nicole le hubiera creído a él antes que a mí sin tener, ni siquiera, la oportunidad de explicar lo ocurrido.

Entre por la puerta casi corriendo. Lo único que quería era tirarme en la cama a ahogarme en mis penas. Nada más.

Pero mis planes se vieron interrumpidos.

- ¡Scarlet! ¿Qué ha pasado? – me preguntó alarmada mi madre al verme llegar casi a la carrera con esa cara.

- Nada, mamá. Cosas mías – no tenía ganas de explicarme.

- ¿Te has peleado con Nicole? – preguntó de nuevo.


Me fui directa a las escaleras sin molestarme en contestar a su pregunta. Debió entender que no tenía ganas de hablar del tema ya que no me presionó para que le contestara.


Abrir la puerta, cerré con un portazo, solté mis cosas por cualquier lado y me tiré de cualquier forma en la cama.

Estuve así un buen rato, llorando sin parar y pensando que podía hacer para solucionar el embrollo. Estaba segura de que si llamaba a Nicole no me cogería el teléfono por muchas veces que sonara. Podía llamar a Jason, pedirle explicaciones y ya de paso soltarle alguna que otra palabrota, pero no tenía ganas.


De repente, mi móvil comenzó a sonar, interrumpiendo mis pensamientos. Me costó encontrarlo ya que había dejado todas mis cosas esparcidas por la habitación. Lo cogí por poco. Contesté:

- ¿Si? – contesté con mala voz.

- Eh, hola, Scarlet – enseguida reconocí la voz de David.

- Hola, David – le saludé sin muchas ganas.

- Esto… - parecía no saber cómo empezar. Tenía una voz cautelosa. – Creo que no es buena idea que salgamos este sábado – soltó de repente.

Vale. Esto sí que no me lo esperaba.


- ¿Por qué? – pregunté confundida.


- Bueno, esta tarde, cuando iba de camino a clase, te he visto… -dudó.


- ¿Qué?

- … besándote con Jason.


- David, no es…


- No me parece adecuado que quedemos si estas saliendo con el – se explicó interrumpiéndome. - ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué aceptaste mi invitación si estabas con otro? – preguntó un poco enfadado.

- No, no, David, no es lo que…

- ¿No es lo que parece? ¿De verdad, Scarlet? No soy tonto ni ciego. Os vi – añadió, volviéndome a interrumpir.

- Déjame explicarme, por favor.

- No hace falta que expliques nada, esta todo claro. Si quieres estar con dos a la vez elige a otro pero a mí no me metas.

- David…

- Tengo que irme – dijo con repentino apremio. Dicho esto, colgó.

¡Aaahhh! ¿También David iba a estar en mi contra?

Ahora, tampoco me podía creer que, de repente, todo el mundo estuviera en mi contra, que no tuviera ningún amigo que me diera ningún apoyo.


Llamé a David para ver si podía darme ahora la oportunidad de explicarme, pero no lo cogió.


Está vez me arme de valor para llamar a Nicole y desee con todas mis fuerzas que contestara, pero tampoco lo cogió.


Estaba segura de que Jason lo cogería pero él era la última persona con la que quería hablar.


Llamaron a la puerta de mi habitación.


- Pasa.


- ¿De verdad que no pasa nada, cielo? – me pregunto mi madre con su habitual preocupación.


Ahora sí que necesitaba hablar con alguien y contarle lo mal que estaba, así que no dude un segundo.


- Si, si que mamá – contesté a punto de llorar.


Le conté todo lo sucedido y se quedó igual de sorprendida que yo en su momento cuando se entero de lo que había hecho Jason. Me dijo que pasara de ellos, que no eran amigos de verdad si no me daban la oportunidad de explicarme. Pero yo no quería pasar de ellos, por lo menos no de Nicole y David, de Jason, si tenía ganas de pasar de él después de lo me había hecho. Nicole y David eran mis amigos y tenía que solucionar las cosas con ellos. Ya pensaría más tarde que iba a hacer con Jason.

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Bueno, hasta aquí el capitulo de hoy. Ha sido el mas largo de todos los que llevo. Espero que les guste a los poquitos seguidores que tengo. Supongo que con el tiempo aumentaran... igual que con los comentarios... hay muy pocos.

Comentad. Ya se que soy una pesada pero quiero saber que hace en vosotros mi historia. XD

Besos,

Stela

sábado, 12 de junio de 2010

Cap. 11 Superficial, cruel, desconsiderado y sobre todo... mentiroso

Los días siguientes Nicole siguió en el mismo plan. No me hablaba ni me dirigía la mirada. Siempre que podía, al verme venir, cambiaba de dirección o se entretenía con algo o con alguien. No sabía que la había ofendido tanto.


El jueves, después de comer, iba de camino a clase, cuando noté como un brazo me rodeaba por los hombros. Miré a mí alrededor y no me sorprendió ver quien era.

- Hola, preciosa – me dijo al oído.

- ¡Jason! ¡Quita! – me queje apartándome. - ¿De qué vas?

- Venga… sabes que te gusto.

- ¡¿Qué?!

- Se que me rechazaste porque sabias que Nicole estaba por mí – respondió.

No sabía lo que le pasaba. Jason no era así, era más decente. No entendía por qué se comportaba de esa forma tan rara en el. Además, Jason estaba saliendo con Nicole.

- ¡Te rechacé porque no te veo de esa forma! – le solté.

Pareció que no le molestó lo que le acababa de decir. Se quedó mirándome fijamente, tanto, que tuve que apartar la mirada.

- ¿Por qué haces esto, Jason? Estas saliendo con Nicole.

Puso los ojos en blanco.

- Bah. Solo salgo con ella porque estoy en el equipo de futbol. Nada más. ¿Nunca te has dado cuenta de que yo no la veo así? – preguntó como si fuera obvio.

- ¿Nunca te has dado cuenta de que yo no te veo así? – le contesté enfadada.

No me lo podía creer. No sabía que pudiera ser tan cruel. ¡No iba a dejar que le hiciera algo así a Nicole! Ya me extrañó cuando Nicole me había dicho que estaban saliendo.

- Pensaba que la tenías algo de aprecio – le dije.

- Y lo tengo – bufé. – Pero necesitaba salir con alguien para no quedar como un perdedor ante los del equipo. Nicole iba a ser fácil. Siempre había estado colada por mí.

Me estaba empezando a enfadar de verdad. Me dieron ganas de pegarle un puñetazo en toda la cara por ser tan desconsiderado pero me controle, no era una persona violenta. No sabía que contestarle de la rabia que me estaba dando.

- ¿Qué me dices? – preguntó sacándome de mis pensamientos.

- Que eres un superficial, cruel, desconsiderado y sobre todo… mentiroso. La partirás el corazón.

- Bah – repitió. – No es para tanto. Además, no tienes por qué preocuparte por ella, os habéis enfadado
.
- ¡Eso no tiene nada que ver! Aunque estemos enfadadas, siempre será mi amiga y la ayudaré cuando haga falta.

- Oh, qué bonito. Eres cabezota. Me parece que ya se lo que tengo que hacer para que cambies de opinión.

Dicho esto, puso sus manos en mis mejillas y se acerco a mí. Cuando me di cuenta de lo que quería hacer, ya era demasiado tarde.

- No…

Me besó. Intenté apartarle, pero no pude, era más fuerte que yo. Cuando se dio cuenta de que estaba intentando apartarle, me soltó. Se alejó un poco de mí. Una sonrisa de victoria se fue extendiendo por su rostro. Esta vez sí que tenía ganas de darle un buen golpe. Estaba a punto de hacerlo, cuando escuche unos sollozos provenientes de detrás de mí. Me di la vuelta.

- Nunca pensé que podrías hacerme algo así – me dijo entre sollozos.

- Nicole…

- No, no me hables – miró a Jason. – Pensé que estabas conmigo…

- Y lo estoy, Nicole. Ella me besó – mintió.

- ¡¿Qué?! – grité. - ¡Es mentira!

- Se que te molesta que sea feliz estando con Jason pero no vas a conseguir separarnos.

- No me molesta que seas feliz, no me refería a eso.

- Si ya.

Jason se acercó a ella y la cogió de la mano.

- Vámonos. Te hará más daño – la dijo, no me lo podía creer.

Poco a poco, se fueron acumulando las lágrimas en mis ojos.

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Sinceramente, este capítulo me ha gustado escribirlo. Aunque me ha costado bastante.

Espero que os haya gustado.

Por favor, no olvideis comentar...

Besos,

Stela



miércoles, 9 de junio de 2010

Cap. 10 ¡Por fin!

Conseguí dormirme a las dos de la madrugada ya que estaba muy nerviosa ya que, esta tarde, íbamos a ir al concesionario a buscar un coche para mí.

Mamá llegó puntual. A las cuatro de la tarde. Fuimos los tres en su coche.

En el concesionario no había mucha gente por lo que nos atendieron enseguida.

- Bien, entonces les interesa el Ford Kuga, ¿no? – preguntó el encargado de atendernos, no debía de tener más de treinta y cinco años.

- Si – confirmó mi padre – nos gustaría saber cómo va equipado y esas cosas.

- Dentro del modelo Kuga existen dos gamas: La gama Trend, de 24.890 euros y la gama Titanium, de 31.605 euros.

- ¿Qué características tiene la gama Trend? – preguntó mi padre.

- Esta gama contiene la radio, pre-equipo de serie, dirección asistida electro hidráulica también de serie, no dispone de cristales tintados azules…

A partir de ahí, dejé de escuchar. El hombre, un tal Phil según la placa que tenía enganchada en la chaqueta, no paró de hablar durante un buen rato. Yo no entendía la mayoría de las cosas que decía ya que no sabía mucho de coches y mi madre tampoco, por lo que mi padre era el único que hablaba y preguntaba. Solo volví a escuchar cuando nos preguntó de qué color queríamos que fuera el coche.

- Miren, este modelo está disponible en blanco, plata, negro, azul ártico, kelp, gris zinc y marrón arena.

Mis padres me dirigieron una mirada para que eligiera. Phil, al darse cuenta que el coche era para mí, sacó un pequeño catálogo que contenía fotos del Ford Kuga en los diferentes colores. Lo agradecí ya que algunos colores, como el kelp, no tenía ni idea de cómo eran. Al parecer, el kelp, era un verde oscuro.

- Pues… - me quedé mirando las fotos. – me quedo con el negro.

- Vale, esperen un momento, que les calculo el precio total – estuvo un rato dándole a las teclas de su ordenador. – En total son 25. 700 euros.

Mis padres no pusieron buena cara al oír la cifra. Genial. Ya me había hecho a la idea de conducir ese coche y ahora no lo iba a tener. Suspiré.

- ¿Qué formas de pago hay? – preguntó mi padre para mi sorpresa.

- Depende. ¿Van a usar un crédito? – respondió Phil. Se le notaba feliz al haber logrado una venta.

El y mis padres estuvieron un rato rellenando papeles. ¡Ya tenía mi propio coche!

- En dos semanas podrán venir a recogerlo – nos anunció el encargado.


- Estarás contenta, has conseguido el coche – me dijo mamá una vez que entramos a su coche.

- ¡Si! ¡Por fin! – contesté con alegría. Estaba deseando contárselo a… Iba a decir Nicole pero la última vez que hablamos estaba enfadada…


El resto del fin de semana estuvo bien. Aunque solo estuve con mi padre, fue como si nunca se hubiera separado de mi madre. Se le notaba feliz. Decía que le gustaba mucho donde vivía ahora. Lo única de lo que se quejaba era de que el trabajo le pillaba ahora más lejos.


El lunes, en el instituto, Nicole, que me la cruce varias veces por los pasillos, me ignoró completamente. Parecía que se tomaba muy en serio la expresión figurada “hacerle el vacio a alguien”.

A la hora de la comida, Jason apareció solo. Recorrí todo el comedor con la mirada hasta que vi a Nicole en una mesa, sola y con cara de pocos amigos. Si que se había enfadado.

- ¿Y Nicole? – le pregunté a Jason por disimular.

- Está en una mesa de por allí – contestó con desgana. – Está muy enfadada, no sé que la he hecho – añadió. Por la forma en que lo dijo parecía que no le importaba en absoluto.

Estuve a punto de decir que sabía lo que la pasaba y que se había enfadado conmigo pero decidí callarme.

- Ah – contesté.

David parecía aliviado al saber que Jason y Nicole no estaban juntos ya que no le apetecía soportar verles tonteando.

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Espero que os haya gustado. El siguiente capítulo estará mejor... XD

No olvidéis comentar.

Besos,

Stelas

domingo, 6 de junio de 2010

Cap. 9 Impaciente

Llegó el fin de semana. Tocaba irme a Jacksonville para ver a mi padre. Era el primer fin de semana que pasaba con el en su nueva casa. Tenía muchas ganas de verle. Las conversaciones telefónicas no se podían comparar con ver a alguien en persona.

Fue un largo viaje en el coche de mamá. Estaba intentando no pensar que, en cualquier momento, sin previo aviso, podría repetirse el incidente de varios meses atrás.


Como habíamos salido pronto de casa, llegamos a Jacksonville sobre el mediodía. Perdimos tiempo en encontrar la casa de papá ya que nunca habíamos viajado a Jacksonville. Por fin, vi a mi padre esperando en el patio delantero de la casa. Era enorme. Más grande que nuestro jardín trasero.


- ¡Papá! Te he echado de menos – le dije mientras le abrazaba.


- Yo también a ti, Scarlet – me respondió.


Mi madre, que estaba a pocos metros de nosotros, carraspeó.


- Hola, John – le saludó un poco incomoda.


Mi padre, que no se había percatado de la presencia tan cercana de mi madre, me soltó y se acercó un poco a ella, solo un poco.


- Hola, Susan – el también parecía incomodo.


- ¿No tenemos que hablar de algo? – estaba impaciente por lo del carné de conducir y mis padres quedaron en que hoy hablaríamos sobre que coche comprar.


- Si. Tranquila, no se me ha olvidado – respondió mi madre con una sonrisa.-He estado buscando coches por Internet y he visto un Ford Kuga que no está nada mal. Cuesta unos 24.000 euros.


- Si, ese coche está bastante bien. Podemos ir mañana al concesionario – propuso mi padre.


- ¿Cuál es el más cercano? - pregunté.


- A las afueras de la ciudad hay uno.


- Vale, mañana a eso de las cuatro de la tarde quedamos aquí y vamos al concesionario, ¿os parece bien?


- Claro, como quieras.


- Bueno, cielo, hasta mañana a las cuatro – se despidió mi madre de mí. – Adiós, John.


- Esto… ¿Quieres pasar a ver la casa antes, Susan? – le preguntó mi padre.


- No, debo volver pronto a casa, tengo muchas cosas que hacer – se negó.


Mi padre pareció sorprendido.


- Vale… como quieras…


Se notaba la tensión en el aire. Era extraño. Por teléfono parecía que se llevaban bien pero ahora parecía que querían que cada uno se fuera a su casa. Quizá no debía de haber albergado ese pequeño rayito de esperanza que tenía que volvieran juntos.


-Adiós, Scarlet – me dio un abrazó y se subió al coche. Mi padre y yo nos quedamos mirando hasta que el coche desapareció de nuestra vista.


- Vamos a dentro – dijo mi padre mientras cogía mi maleta y se encaminaba hacia dentro.


Era una casa preciosa. No podía creerme que mi padre la hubiera decorado tan bien. No se le daba muy bien eso de la decoración de interiores. Seguramente habrá contratado a un decorador, pensé.


- ¿Te gusta?


- Si, no me puedo creer que la hayas decorado tu solo – respondí con malicia.


- La verdad es que he contraté a un decorador de interiores – admitió.


Sonreí. Siempre daba en el clavo.


La casa tenía cinco habitaciones, una más que en la que yo vivía, y tres baños. El jardín era mucho más grande que el nuestro y tenía piscina. En el salón había una gran televisión de plasma, dos sofás y, por suerte, una mesa de billar. Papá siempre había querido poner una en casa, pero mamá estaba en contra alegando que no había espacio, aunque yo pensaba que se negaba porque no quería que los tres estuviéramos todo el rato jugando y pasáramos de ella. La cocina no era mucho más grande que la que teníamos en casa. Cuando me enseñó mi habitación me quede boquiabierta. ¡Era enorme! Tenía un pequeño balcón con vistas a la piscina, un armario empotrado muy espacioso y una cama el doble de grande que la mía. Siempre había querido tener una habitación así.


Mientras cenamos, papá me estuvo contando cómo le iba por Jacksonville y poco más. La verdad es que no le escuche mucho ya que todavía estaba pensando en lo del coche.


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Espero que os haya gustado. No tardaré en publicar.

No ovidéis comentar.

Besos,

Stela