Saliendo de la Oscuridad, por Stela

lunes, 12 de julio de 2010

Cap. 20 Creo que deberías ver esto

- Entonces, ¿me estás diciendo que vas a hacer que Jason te bese otra vez mientras yo lo grabo para luego enseñárselo a Nicole? – me preguntó David mientras caminábamos por el centro comercial cogidos de la mano.

- Así es – respondí muy convencida. - ¿Se te ocurre algo mejor?

- Bueno, no me hace mucha gracia la idea de que beses a Jason… Yo mismo le podría dar una lección. No sé si sabes a qué me refiero – dijo con una sonrisa.


- Ya… yo también tengo ganas… - me mostré de acuerdo intentando no reírme. – Pero lo que yo digo es que justo cuando me vaya a besar, le aparto molesta para que quede claro que es él quien tiene la culpa de todo.

- Mientras no le beses…

- Tranquilo.


- ¿Y cuando piensas poner en marcha tu “magnífico plan"? – me preguntó burlonamente.

- No lo sé… ¿el viernes?

No me respondió, me giré para ver que le pasaba y vi como miraba sorprendido hacia la izquierda.


- Creo que deberías ver esto – me dijo señalando una de las cafeterías del centro.

Literalmente, la mandíbula se me cayó al suelo.


¡No me lo podía creer!


En la cafetería, sentados en una mesa y demasiado cerca, s encontraban mi madre y el señor Johnson. Hablaban con las cabezas juntas, cogidos de la mano y muy sonrientes. Hace mucho tiempo que no veía a mamá así.


El señor Johnson se giró en nuestra dirección. Rápidamente, nos aparté de su campo de visión, no quería que me vieran, no sabía de qué modo debería reaccionar. Por suerte, no nos vio.


- ¿Esa era tu madre, verdad? – me preguntó David.


- Si, con mi profesor de francés – añadí a regañadientes.


- ¡Buf! ¿Crees que llevan mucho tiempo saliendo?


- No lo sé… Espero que no… Aunque ayer, cuando volví a casa, estaban el señor Johnson y mi madre partiéndose de risa en el salón, y eso que se suponía que deberían haber estado hablando de mis notas.

- ¿Le vas a decir a tu madre que la has visto con él?


- No estoy segura. Prefiero esperar a que me lo diga ella. Quiero saber cuánto tiempo más va a estar ocultándolo.


- ¿Ocultándolo?

- Si, ayer me dijo que iba a salir con una amiga suya, Rachel, para dar una vuelta y eso, y mira con quién está. Está saliendo con otro hombre sin que haya pasado un mes desde que se divorció de mi padre, y no me lo ha dicho.


- No te ha sentado bien, ¿verdad?


No le respondí.


Claro que no me había sentado bien. No es que me hiciera mucha gracia que estuviera saliendo con otro hombre. Bueno, la verdad es que no me hacía mucha gracia que saliera con un hombre, pero, ¿Qué me mienta? Eso sí que no me había sentado bien…


Me volví a asomar.

Pude ver como se iban acercando más y más hasta que se besaron, se levantaron del sitio y se fueron.


Cuando David me dejó en casa, las luces del porche, ya estaban encendidas.

Tenía claro que no iba a soltarle que la había visto con su nuevo “novio” directamente, pero sí que soltaría alguna indirecta.

- Hola, Scarlet, ¿Te lo has pasado bien con David? – me preguntó en cuanto oyó como se cerraba la puerta.

- Si, por supuesto – la respondí. - ¿Y tú con Rachel? – la pregunté enfatizando la el nombre de su amiga.

Se quedó pensando, ¿pensando que mentira soltarme?


- Eh, si, estuvimos dando una vuelta por el centro comercial.


- David y yo también hemos estado por allí. ¿Sabes a quién hemos visto?


- No, ¿a quién? – preguntó con cautela.

- Al señor Johnson –solté y me dirigí a mi habitación.

Pude percibir como se le ponían los ojos como platos.


¿Habría pillado la indirecta? ¿Qué yo los había visto? Esperaba que sí.


Decidí ponerme a pensar en cómo pillar a Jason en vez de en el nuevo novio de mamá, no era muy agradable.


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¡Espero que os haya gustado!

¡¡ESPAÑA GANÓ EL MUNDIAL AYER!! ¡Campeones del mundo! Eurocopa y después Mundial. Por aquí hay quién está demasiado contenta, XD.

¡No olvidéis comentar!

Besos,

Stela

sábado, 10 de julio de 2010

Cap. 19 ¡Eres un genio!

No sabía ni qué, ni cómo, pero algo tenía que hacer. Tenía una cosa clara, no iba a responder a ese mensaje.

Después de reenviarle el mensaje a David, estuvimos un rato más hablando sobre qué hacer, pero no se nos ocurrió nada. Planteé llamarla y decirla que se equivocaba, que era Jason, pero no estaba segura de que me escuchara. Si no lo hizo justo después de que Jason me besara, no lo iba a hacer ahora. Pero si le demostraba que Jason la estaba mintiendo… ¡Eso era!

Tenía prisa por contarle a David mi idea, así que no tarde en prepararme. Como estos últimos días, vino a buscarme en coche, por lo que tuve el tiempo suficiente para contárselo.

- ¿Y cuál es esa idea tan estupenda que tienes?

- Bueno, Nicole cree que yo soy la que está persiguiendo a Jason para que salgamos juntos, pero si le demuestro que es justo lo contrario, verá que Jason no le estaba diciendo la verdad – le expliqué.

- Mmm… no está mal. ¿Pero como piensas conseguirlo? ¿Provocando a Jason para que te pida salir mientras yo lo grabo con una cámara? – preguntó convencido de que era una tontería.

Me quedé pensando.

- ¡Eres un genio! – exclamé y le besé en la mejilla.
Se me quedó mirando confundido, al parecer no se esperaba que reaccionara de esa forma.


Me limité a sonreírle y él puso los ojos en blanco.


El resto del trayecto fue silencioso. Mientras el conducía, yo pensaba.



El día pasó igual que cualquier día normal y corriente exceptuando que Nicole ya no me ignoraba y se limitaba a fulminarme con la mirada. Yo no sé la devolvía e intentaba actuar con normalidad, como si no hubiera leído el mensaje.


Algo que no cambiaba eran las miraditas de Jason que me sonreía de lejos mientras Nicole no le miraba. También le ignoré.


- ¿Tienes libre mañana por la tarde? – me preguntó David antes de que me bajara del coche.

- Si, ¿por qué?


- Por si te apetece dar una vuelta por el centro comercial o algo, lo que quieras.

- ¡Claro! Estará bien. Así me distraigo un poco – le respondí alegremente.

- ¡Ah! Así que admites que te distraigo… - dijo riéndose.


Justo cuando iba a protestar se inclinó y me besó.

- Hasta mañana – me susurró al oído tras alejarse.

Me quedé sonriendo como una boba en la cera después de que se hubiera marchado hasta que me di cuenta de que alguién podría estar mirándome.



En cuanto crucé la puerta de casa empecé a oír la risa de mi madre junto con otra más. Parecía un hombre.

Me acerqué despacio al salón, no quería que supieran que había llegado.

Era el señor Johnson, ni siquiera sabía su nombre completo. Me sorprendí bastante por dos razones: (1) que él y mi madre estuvieran hablando como si se conocieran de toda la vida y riéndose a carcajada limpia y (2), que hubiera llegado tan pronto, daba la sensación de que llevaban un buen rato hablando.

Mi madre se giró hacia donde estaba escondida y me hizo un gesto para que pasase al salón.

- Hola, cielo – me saludó.


- Hola, mamá – miré a mi profesor. – Hola – le saludé tímidamente. Fuera del instituto me incomodaba hablar con los profesores a diferencia de dentro, donde no me cortaba ni un pelo.


- Veo que estás teniendo problemas a la hora de los exámenes de francés – dijo un poco decepcionada. Decepcionada, pero no enfadada. Suspiré en mi interior al ver que no se avecinaba ningún castigo.


- Sí, bueno, me cuesta concentrarme – me expliqué tímidamente.

- Ya, pues hay que buscar una solución a eso – dijo el señor Johnson.


Estuvimos, mas bien estuvieron, un rato más hablando sobre las distintas posibilidades que había para que me centrara en la asignatura. Al final llegaron a la conclusión de que lo mejor era que, cada vez que mis notas bajaran más de lo habitual, no podría tocar el coche. Genial. Lo que había temido. Intenté animarme pensando que me iba a ser fácil ya que solo habían bajado mis notas porque me había distraído, siempre se me había dado bien el francés, por mucho que lo odiara.



Después de que se fuera el señor Johnson seguí a mi madre hasta la cocina al fin de averiguar qué estaba pasando antes de que llegara.


- Bueno, ya has conocido a mi profesor de francés – dije fingiendo entusiasmo.


- Si, es bastante simpático – me respondió. Noté como se le iluminaban los ojos al hablar de él. Esto no era bueno.


- Os lo estabais pasando bien antes de que llegara, ¿no?

Vaciló.

- Sí, bueno… - se apresuró a cambiar de tema. – Ah, por cierto, mañana por la tarde voy a salir a dar una vuelta con Rachel.

Rachel y mi madre eran amigas desde la infancia. Inseparables. No podían estar más de dos días sin hablarse.

- Vale – le respondí. – Yo también voy a salir mañana.

- ¿Así? ¿Has solucionado las cosas con Nicole? – preguntó un poco más interesada.

- No… la verdad es que no – no sabía si contarle lo del mensaje. – Voy a salir con David.

- Me parece bien – dijo con una sonrisa. Se notaba que David le gustaba. Un punto a mi favor.


Esa noche no pude conciliar el sueño pensando en el señor Johnson y en cómo se le habían iluminado los ojos a mi madre al hablar de él. ¿Le gustaría a mi madre? No. Imposible. A mamá no le gustaban ese tipo de hombres. O, por lo menos, eso era lo que yo pensaba, más bien, lo que yo quería.

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Espero que os haya gustado.

Como siempre...

¡No olvidéis comentar!

Hoy no tengo mucho que decir :)

Besos,

Stela

martes, 6 de julio de 2010

Cap. 18 ¡Sal de mi vida!

Cuando llegué a casa saludé rápidamente a mi madre y me dirigí casi corriendo hacia las escaleras. Intentaba evitar a toda costa que se me escapara lo que me había dicho el profesor de francés.

Pero mi suerte no fue buena.

- Scarlet, ¿puedes venir un momento? – me llamó justo cuando yo estaba entrando en mi cuarto dispuesta a cerrar la puerta a toda prisa.


Asentí, aunque no lo vio y baje las escaleras con desgana.


- ¿Pasa algo? – inquirió. Por la forma en que lo dijo tuve claro que ya lo sabía, pero me hice la tonta.


- No, no pasa nada, ¿por qué? – pregunté intentando parecer confusa. Me sentí como una tonta. Estaba claro que lo sabía así que no valía la pena.


- Tu profesor de francés me ha llamado – me informó antes de que pudiera rectificar. - ¿Lo sabías?


- Bueno, algo me ha comentado… - respondí.

- Vale. No me ha dicho el motivo, pero más te vale que no sea nada malo, ¿entendido?

Asentí y me dirigí a mi cuarto. ¿Consideraría algo malo sacar un 4,6 en un examen? Era casi un cinco… Supuse que le supondría una decepción. Estaba acostumbrada a que sus hijos sacaran buenas notas y, cada vez que alguno bajara de un siete, aunque fuera un 6,9, le suponía una decepción.


Yo tenía una excusa, aunque hubiera preferido no tenerla. Desde el accidente, después de que saliera del hospital y de enterarme de que solo había sobrevivido yo, me derrumbé completamente. No tenía ganas de nada. Y eso había influido bastante en los estudios.


Mientras hacía los deberes, me llamó David, estuvimos un buen rato hablando de diferentes cosas.


- Yo lo llevo claro en biología, de los exámenes que hemos hecho este curso, he suspendido 5 – me contó un poco agobiado. – Voy a tener que ponerme las pilas.

Suspiré al acordarme de lo de francés.

- Pues yo lo llevo claro en francés. Desde que empezó el curso, no he hecho más que suspender y los trabajos de verano no los entregué… El señor Johnson quiere hablar con mis padres, bueno hablara con mi madre… Espero que no se lo tome muy mal…

- ¿Suspender? ¿Tú? La verdad es que no te veo suspendiendo un examen, parece que te tomas muy en serio los estudios – dijo sorprendido. – Se podría decir que es un cumplido – añadió.


Me reí.


- Y lo hago, siempre lo he hecho. En mi vida había suspendido un examen.


- ¿Y qué pasa ahora? ¿No será que yo te distraigo? – preguntó riéndose disimuladamente.


La respuesta de verdad no me gustaba, así que decidí seguir el juego.


- ¿Tú? ¿Distraerme a mí? Por favor…


- Que graciosa.


- No se… Últimamente, el francés me cuesta más.


Era una mentira pero no me apetecía meter en la conversación el tema del accidente. Ya había estado pensando en ello antes y había tenido suficiente.


Seguimos hablando durante un rato más.


Después de hacer todo los deberes, mientras seguía hablando con David, decidí encender mi portátil y mirar mi correo. Tenía un mensaje. Me sorprendí al ver quién me lo había enviado. Era de Nicole.


Y me sorprendí aún más cuando vi lo que ponía en el asunto: “¡Sal de mi vida!”.

Leí el mensaje dejando, como ruido de fondo, la voz de David.


Esto era lo que decía:


Mira, estoy harta de todo lo que estás haciendo, estoy harta de que pases de mí y, estoy harta, sobre todo, de que sigas persiguiendo a Jason como un perrito faldero para que salga contigo a pesar de que ahora, según me he enterado, estés saliendo con David.


Me estás haciendo la vida imposible a mí, pero no hace falta que se la hagas imposible a los demás también. Jason, David…

¿Hasta qué no consigas lo que quieres no te rendirás? ¿Es qué no te ha servido como lección haber matado a tu hermano solo por la tontería de ir a una fiesta?

Solo te voy a decir una cosa más: ¡Sal de mi vida!



Me quedé paralizada. Las lágrimas me nublaron la vista.

- No me lo puedo creer… - susurré lentamente y con la voz quebrada.

- ¿Perdona qué? – preguntó David. Había interrumpido lo que fuera que estuviera diciendo.


No le contesté, no me salían las palabras. El penúltimo párrafo era demasiado para mí. Últimamente había pensado más de lo recomendable en el accidente, pero había sabido controlarlo. Pero esto… esto era pasarse. Llevaba demasiado tiempo intentando mentalizarme de que yo no había tenido la culpa, tal y como me habían dicho mis familiares. Incluso Nicole me había repetido una y otra vez eso. ¿Y ahora? ¿Ahora me decía que era culpa mía?


De repente pase de la tristeza a la ira.

¿Y lo de Jason? Yo no estaba persiguiendo a Jason como un perrito faldero para que saliera conmigo. No estaba engañando a David, nunca lo haría. Estaba claro que Jason le había estado contando unas cuantas mentiras a Nicole.

Lo que más me enfadaba es que Nicole se creyera todo esto. Que pensara que no me importaba y que la haría una cosa así.


- ¿Scarlet? – llamó David esta vez con tono preocupado ya que me había quedado absolutamente callada. - ¿Estás bien?

- Si, si, es que estaba leyendo un mensaje de Nicole… - susurré.


- ¿De Nicole?


Asentí, pero al darme cuenta de que no podía verme ya que hablábamos por teléfono se lo confirmé con un simple “Si”.


- ¿Se ha dado cuenta de qué Jason es un estúpido y te ha pedido perdón por haber sido tan inocente y haber caído en sus redes? – preguntó bromeando.


- No, todo lo contrario – respondí con voz segura y un poco enfadada, no por él, sino por el mensaje. - ¿Estás conectado?


- Si, llevo toda la tarde con un trabajo para literatura, ¿por qué?

- Te enviaré el mensaje.

Se quedó callado mientras lo leía.

- Bueno… - comenzó.

- Qué conste que lo que dice sobre que estoy persiguiendo a Jason es mentira, ¿vale?


- Si, te creo – respondió seguro. Por su tono de voz, supe que estaba siendo sincero. – El penúltimo párrafo…

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Espero que os haya gustado.

Se ha alargado más de lo que pensaba, 4 páginas.

Si tenéis dudas, sugerencias, queréis decir algo, solo tenéis que...

¡Comentar!
Publicaré pronto.
Besos,
Stela

viernes, 2 de julio de 2010

Cap. 17 Por favor, que no lo diga...

Me sentía liberada al haberle contado lo del accidente a David. No lo entendía, pero hubiera sentido que le engañaba si no se lo decía. Era una parte de mí. Una parte de mí que intentaba olvidar ya que, cada vez que la recordaba, me dolía. No me dolía al recordar las interminables semanas que estuve en el hospital sin enterarme de nada, sin saber que le había perdido… Me dolía recordar que, por un estúpido capricho mío, le había perdido para siempre. Todo por mi culpa. Aunque me dijeran una y otra vez que no era culpa mía, aunque insistieran e insistieran, aunque se pasaran horas y horas desesperándose para que me metiera en la cabeza yo siempre he seguido creyendo que fue culpa mia. No tenía que haber insistido, me dije una y otra vez después de que me enterara.


- ¡Hola, Scarlet! – me saludó David de lejos el lunes por la mañana.

Me acorde del sábado y sonreí. Me quedé muy aliviada cuando le conté lo del accidente. Ya no tenía ningún secreto que él no supiera.

Mientras yo recordaba nuestra salida y él se iba abriendo paso entre los demás estudiantes para llegar a donde estaba yo. Pero no se detuvo y me besó.

Esto no me lo esperaba en absoluto. Vale, el sábado había sido uno de los mejores días de mi vida, pero esto, sin duda, era uno de los mejores momentos, por no decir el mejor.

Fue corto, pero muy dulce.

Se separo de mí y mantuvo la mirada por encima de mi cabeza.

- Lo siento… yo no… - empezó.

- No te disculpes.

Me acerqué a él y le besé.

Sonrió cuando nos separamos. Le devolví la sonrisa.

- ¿Estás mejor?

Al principio no entendí a que se refería.

- Por lo del sábado.

- ¡Ah! Si ya estoy mejor, me has puesto de buen humor.

Me paso el brazo por los hombros y nos fuimos a clase.

Estaba tan contenta que en ese momento no me di cuenta de que había alguien observándonos.


Se me pasó el día volando, demasiado rápido para mi gusto. No me crucé con Nicole ni una sola vez. Me di cuenta de que no había venido cuando no la vi en la cafetería. Jason parecía enfadado. A lo mejor, solo a lo mejor, se habían peleado y había roto. Ojala, pensé en mi fuero interno. No es que deseara que mi mejor amiga fuera infeliz, pero no le convenía estar con Jason.


A última hora, en francés, nuestro profesor repartió unos exámenes para que viéramos la nota. Había tardado tanto en corregirlos que ya ni me acordaba de cuando lo habíamos hecho. 4,6. Genial. Suspenso. Mamá me iba a matar. En el instante que vi la nota decidí que no se lo iba a decir. No me apetecía un castigo. Además, ahora que habíamos comparado el coche, no quería que se le ocurriera castigarme atrasando las clases.

Pero mi profesor me arruinó los planes. Para ser sincera, no tenía ni idea de cómo se llamaba.

Cuando sonó el timbre y me disponía a salir me llamó.

- Scarlet, ¿puedes venir un momento?

- Si, por supuesto – le contesté.

Me acerqué a su mesa. Por favor, que no sea nada relacionado con el examen, por favor, desee con todas mis fuerzas.

- Habrás visto la nota del último examen – maldije en mi interior. – Es muy baja: 4,6.

- Ya…

- Últimamente estás muy distraída, Scarlet. Antes eras de las que mejores notas sacaban.

Por favor, que no diga que tiene que hablar con mis padres, pensé.

- Creo que debería comentárselo a tus padres – me dijo.

¡Venga ya! ¿Es qué me leía el pensamiento? Suspiré.

- De acuerdo – respondí.

- Bien, llamaré a tu casa para que, cuando puedan, hablemos.

- Vale. Adiós.

Qué bien. Esperaba que mamá no se lo tomara muy mal.


- ¡Scarlet! – me llamó David desde el aparcamiento. Hizo un gesto para que me acercara a donde estaba.

Cuando estuve lo suficiente cerca, se acercó para volver a besarme.

- ¿Quieres que te lleve a casa? – me preguntó.

- Claro.

Con estas simples palabras de David, me olvidé del asunto de francés y me puse un poco más contenta.

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Espero que os halla gustado.

En el capítulo anterior cuando Scarlet dijo: "No era la única persona que iba en ese coche" se refería a su hermano y lo dijo porque David no había caído en la cuenta de que su hermano había muerto. Espero que esto aclare las dudas.

Aunque ahora mismo estoy pensando en otra cosa... a ver si adivináis qué...

¡Eclipse!


Todavía no la he visto pero iré el domingo, estoy muy, muy impaciente, ¿quién no? (¿Ya he dicho esto antes? Qué mas da XD). Que ganas que tengo de que sea domingo…

¡No olvidéis comentar!

Besos,

Stela <3